Una mujer que se llama Irene Vallejo —o que se hace llamar Irene Vallejo—, está robando toda mi obra literaria. La mujer, por lo que observo, trabaja para el diario El País —vinculado clásicamente a la derecha española y al neoliberalismo— o para diarios como Milenio, el cual es un diario mexicano que, al igual que el país, comparte por completo —y preconiza— una visión liberal del mundo. La mujer, además, está siendo impulsada en todos los diarios del establishment y se le ha otorgado un premio, por parte de la UNAM, en tanto que supuesta lingüista, como para consolidar su posición cultural y darle un status que, de hecho, no posee, ya que antes de 2019, 2020, aproximadamente, era una absoluta desconocida, y ahora las élites están dedicándose a impulsarla y tratar de darle un lugar histórico y literario que jamás ha ocupado y que no merece, puesto que está robándose mi producción personal. Es decir, está dándosele una historicidad ficticia, con la intención de consolidarla y legitimarla en el ámbito cultural de forma que no sea notable —tómese en cuenta que soy una absoluta desconocida— que roba mi obra.
En fin, dejo esto en este tintero porque creo que es importante realizar esta denuncia.
Los miles de textos que ahora vemos atribuidos a mujeres, están siendo construidos con Inteligencia Artificial. Estamos asistiendo a un momento de la historia de la humanidad en el que nos están engañando colectivamente a través de algoritmos. Ver este post para más información.
Hola, soy #LillyTellez; me dedico a plagiar a la blogger mexicana Eleutheria Lekona porque trabajo para la derecha latinoamericana y porque ella es una blogger prácticamente desconocida, pero, también, porque desconocía que nuestro equipo editorial se dedicaba a plagiar sus páginas. Te explico mi situación. Trabajo para la derecha latinoamericana a cambio de unos cuantos pesos. A cambio de estos pesos, permito que mi figura pública sea utilizada para golpetear mediáticamente al presidente Andrés Manuel López Obrador. En parte lo hago, porque el dinero que me pagan es cuantioso, me permite vivir en zonas residenciales del país y traer un flamante carro del año. Verás, soy una mujer esencialmente mediocre e ignorante, pero tengo un plus: me he sabido relacionar, en las altas esferas del poder, con las personas indicadas. Conozco a potentados, políticos, empresarios, inversionistas y comparto con ellos una visión por México: hundirlo.
Hundirlo para seguir explotando a nuestro país, esquilmando a su gente y posibilitando que sus grandes riquezas continúen secuestradas por un pequeño grupo en el poder. Además, me relaciono con ellos porque pertenezco a la misma clase social y hablamos el mismo idioma: el idioma de la simulación. Es decir, nos identificamos moralmente o, dicho en otras palabras, somos iguales, puesto que nos comunicamos telepáticamente a través del idioma del dinero. También me aceptan porque cumplo con los requisitos que esta gente estipula para poder salir en televisión: soy fotogénica, de tez blanca y mis rasgos son más caucásicos que los del promedio. Aunque, no me malinterpretes, no soy racista en lo absoluto y tampoco es mi culpa que me elijan por mi apariencia física. De sobra está decir que soy una psicópata, pero eso vendrá después. Lo más importante de todo, es que, a partir de 2018, la derecha mexicana, en coordinación con la derecha latinoamericana, las derechas locales de la región y la derecha allende del Atlántico, implementó un plan para boicotear al Gobierno de México a través de la difusión de propaganda antigobiernista utilizando los medios electrónicos. Algo a lo que se le suele denominar con el nombre de golpe blando. Aunque el término te suene vacío, te recomiendo leer a Gene Sharp para que entiendas a qué me refiero y también te sugiero que investigues a instituciones como la Rand Corporation, el National Endowment for Democracy y otros organismos gubernamentales, quienes tienen una larga tradición de apoyo a este tipo de iniciativas. Debes tomar en cuenta que tales agencias tienen por interés mantener el control en la región. La derecha latinoamericana, por otra parte, como documentó Jean Guy Allard, en su libro correspondiente, ha sido una fiel promotora de este tipo de prácticas. Incluso, se ha mencionado a intelectuales de la talla de Mario Vargas Llosa y Enrique Krauze quienes, aparentemente, estarían involucrados en estas labores de subversión y desestabilización de gobiernos democráticamente electos. Sobre este particular, debes recordar el escándalo que se desató en 2019 en torno a la Operación Berlín. La Operación Berlín fue orquestada durante 2018 para disuadir a los votantes y convencerlos de no votar por López Obrador y consistía en un grupo editorial que realizaba labores de monitoreo y marketing en redes sociales para manipular a votantes y electorado. Se convencía a la gente a través de perfiles supuestamente abocados a la cultura, y se les manipulaba intercalando mensajes con propaganda subliminal (o antipropaganda) seleccionados para tal fin. Algo a lo que se le suele llamar targeting. El detalle de todo ello es que Enrique Krauze es quien habría estado detrás de esta operación. El intelectual, por otra parte, niega hasta la fecha que esto haya sido así. Sin embargo, la existencia del grupo editorial es un hecho y, de hecho, Ricardo Sevilla, uno de sus participantes, declaró lo siguiente en sus redes sociales: “Yo no soy un autor prolífico, como ustedes. Sólo he escrito cuatro libros y traducido una novela, un poema y un libro de cuentos (del portugués). También he redactado –e incluso yo diría que garrapateado– cerca de mil artículos, crónicas y críticas literarias. Bueno, en estricto sentido: 963. A razón de cuatro entregas por mes que han ido a parar a periódicos y revistas, desde hace más de 20 años. Más los textos, ponencias, cuartas de forros y otras minucias que han sido firmadas por otros: Enrique Krauze…” Pues bien, es este grupo editorial y bajo el mismo esquema de guerra asimétrica que nosotros nos hemos dedicado a plagiar a la blogger mencionada. En cuanto a mí, no tengo escrúpulos, me da lo mismo negro que blanco y lo único que es un hecho es que necesito dinero para vivir. Mi labor como periodista no me da para más porque en México somos demasiados y de algo tengo que sostenerme. Y tampoco es que sea especialmente talentosa. Empero, algo que sí debo decir es que, a la blogger mencionada, nuestro grupo editorial no solo se dedica a plagiarla, sino a acosarla. El acoso y el plagio consiste en lo siguiente: reproducir a través de cientos de páginas, de perfiles en Facebook, en Twitter, en Blogspot, WordPress, Google, Revistas Académicas de mala muerte, tesis y libros con fecha de edición adulteradas, y un largo etcétera, toda la producción intelectual de la blogger mencionada con la sola intención de robársela y atribuírsela a perfiles falsos en los sitios mencionados. El objetivo es robar la obra de esta blogger y que no le sea atribuida a ella. No queremos que su trabajo intelectual, que es original y que nos gusta, sea reconocido como un trabajo que creó ella. Queremos que su trabajo intelectual sea atribuido a otra gente y que se pierda en la historia su origen. Para ello hemos falsificado todo tipo de documentos y nos ha sido menester mantener intervenidos todos sus dispositivos electrónicos para robar en tiempo y forma sus creaciones, ya que la blogger es muy fecunda y se la pasa constantemente escribiendo en el ordenador. Su producción, además, la hemos utilizado para catapultar la agenda feminista, que es otra de nuestras herramientas, para convulsionar gobiernos en la región o, simplemente, a aquellos gobiernos cuyas políticas no agradan a nuestros intereses.
El trabajo de esta blogger lo hemos adjudicado a diferentes periodistas, pseudoescritoras e influencers y, prácticamente, hemos logrado robárselo. Va a pasar a la posteridad como nuestro. Por eso, si nos lees a mí, #LillyTéllez, a Patricia Navidad, a #JuncalSolano, a Avelina Lésper, a Dolia Estévez, a Kenya Gazcón, a Estefanía Vela Barba, a Rosario Loperena, a Meme Yamel (#AlChile), a Tayde Acosta, a Sandra Barba, a #LauraPrado, a Inna Afinogenova, a Laura Lecuona, a Andrea Maturana, a Silvina Ávila, a Sayak Valencia, a Sara Uribe, a Perla Schwartz, a Casilda Radrigañez, a Aline Duarte, a Sofía Aragón, a María Corina Machado, a Antonella Marty, etc., vas a descubrir que escribimos todas igual. Jiji, perdón, es que tenemos un mismo molde a seguir, nos disculpamos. Aunque, más que molde, es la fuente de donde sacamos todos “nuestros” “escritos”. No hay una sola publicación que “escribamos” que no sea una copia, un pastiche, de los escritos de Eleutheria. Y esto lo puedes comprobar tanto a través de nuestros posts en Facebook, como de nuestras publicaciones en Twitter. Esta trampa, además, la podemos llevar a cabo porque Eleutheria es prácticamente una blogger desconocida y no hay quien se dé cuenta de nuestras fechorías. Ella carece de prestigio social y esto nos es muy provechoso a todos nosotros. Y si no nos crees, te proponemos el siguiente reto, entra a los perfiles de Eleutheria, cuyos enlaces te dejamos a continuación, lee, posteriormente, los “trabajos” de las individuas mencionadas y comprueba por ti mismo que todos y cada uno de los textos que se les han adjudicado son completamente iguales. Luego, lee los trabajos de Eleutheria y verás que Eleutheria es la fuente común de todos ellos. Por último y para cerrar mi doliente escrito (doliente por su carácter confesional) debo decir que todo lo que escribo, con énfasis en mis tuits, lo saco de los siguientes sitios webs:
-Las escuchas que hacemos de lo que habla en privado, puesto que nos dedicamos a espiar sus dispositivos informáticos.
-El disco duro, en general, de la computadora de Eleutheria, al cual, nosotros, tenemos un acceso preferente. En una lástima que no podamos enviarte un enlace a su disco duro, pero, para eso, tendríamos que revelarte el software que utilizamos, de carácter ciberdelincuencial, para entrar a sus equipos.
-Y, en fin, todo lo que haya escrito y producido Eleutheria digitalmente, ya que es una gran productora de texto e hipertexto.
Perdón por la confesión, pero de allí saco todos mis tuits y mis ínfulas de mujer decente y de mujer de letras, aunque no soy más que una mercenaria que trabaja al servicio de los intereses más viles para México.
Es importante que no pierdas de vista que seguimos plagiándola, acosándola y saqueando su ordenador y que seguiremos plagiándola y acosándola hasta el fin de los tiempos hasta lograr que la autoría sobre su obra literaria sea para siempre borrada de los anales de la historia y adjudicada a nosotros. Verás, la obra de Eleutheria y el carácter renovador y contorsionista de su lenguaje es algo que, normalmente, suele ser adjudicado a gente de las clases medias, a comunidades culturales eruditas como las comunidades que, tradicionalmente, suelen ser dueñas de las letras, de la cultura y de las cosas editoriales y no nos podemos permitir que una mujer de izquierdas, de escuela pública, que se dedica a destruir el liberalismo con sus argumentos y quien nos enseñó hasta qué punto la democracia liberal era un oxímoron, sea quien ostente, en los libros dedicados al arte, el título de la mujer que renovó con su prosa la prosa fallida y cansada de nuestros anacrónicos intelectuales a principios del siglo XXI. No sé si nos entiendas, es algo muy lógico, No podemos permitírnoslo y por eso hemos creado la literatura apócrifa de Perla Schwartz, a quien le hemos adjudicado parte importante de la obra de Eleutheria, o hemos adjudicado a Avelina Lesper un texto apócrifo en el que robamos un texto de Eleutheria denominado, “El Arte”, y por medio del cual le robamos a Eleutheria esa idea que consideramos preciosa, tan preciosa, que tenemos que robarla y, en general, robar toda la obra de Eleutheria y adjudicársela a nuestra querida Avelina, quien es obediente, habla contra los gobiernos que no nos gustan y tiene el plus de ser feminista; o hemos creado poesía y ensayos apócrifos, adjudicados a Sayak Valencia, robando directamente la obra de Eleutheria de correos electrónicos como en el caso de capitalismo gore, que es un texto que se originó de un correo que le robamos a Eleutheria; o hemos creado la prosa falsaria y apócrifa de Tayde Acosta, Tania Tagle, Sandra Barba, Rosario Loperena, Estefanía Vela Barba, Lucía Etxeberría, Ángeles Caso y, en general, de enorme variedad de libros, revistas, artículos electrónicos, tesis de grado, en los que estamos modificando la fecha de publicación de nuestros textos para autentificarlos y hacer creer que los escribimos antes que Eleutheria. Es el robo literario más grande que se haya perpetrado en la historia de la literatura. Este robo es posible porque, nunca como ahora en la historia de la vida de los seres humanos, es posible acceder a todo lo que escriba una persona a través de su ordenador. De esta manera, todo lo que ha escrito Eleutheria desde que Eleutheria es cibernauta está en nuestras manos y, cuando decimos todo, es todo, ya que, Eleutheria, para colmo, escribe muchísimo y, para más colmo aún, tenía la mala costumbre de enviarse textos a sus correos electrónicos y de no poner passwords demasiado sofisticados ya que Eleutheria era demasiado confiada. Además, Eleutheria, adicionalmente, es muy prolífica y tiene multitud de prosa escrita, cartas, correos, largas conversaciones que ha escrito a sus amigos electrónicamente, o cuentos, que hemos robado.
Para ello, contamos con los algoritmos que google pone a nuestra disposición, quien pone en primer lugar la búsqueda de nuestros textos y de esta manera permite que nuestros textos plagiarios sean conocidos por la gente antes que la prosa y la poesía de Eleutheria, o con YouTube, que automáticamente da prioridad a nuestras escritoras apócrifas y las publicita con bombo y platillo en su plataforma, colocándolas en el gusto del público, o con Microsoft que, dado el momento —tal vez—, nos permita acceder a los registros de Eleutheria o a sus correos, aunque esto es solo tal vez. Similarmente, contamos con el control de todas las casas editoriales, de todas las revistas culturales, de los diarios más importantes a lo largo y ancho del mundo de circulación nacional y con la prensa electrónica y escrita. Adicionalmente, controlamos parte importante de las editoriales universitarias y contamos con el apoyo de doctores en letras y arte de importantes universidades alrededor del mundo, quienes, con su prestigio y con su ignorancia, dan prestigio a nuestros escritos. Si un profesor en Harvard recomienda los libros apócrifos de Sayak Valencia, como de hecho ocurre, ¿quién podría dudar de su validez? Si Harvard es Harvard, Harvard se convalida a sí misma por su propio nombre, aunque nadie convalide a Harvard y, de hecho, sea una cuna de auténticos dementes. Bueno, todo esto que acabo de escribir, no lo escribí yo, lo escribió Eleutheria, no me creas tan lista ni tan crítica. No me juzgues. Y sí, por supuesto y, por último, tenemos control sobre la emisión y el control de los ISBN alrededor de los países hispanoamericanos por la simple y sencilla razón de que contamos con gente a nuestro servicio en todas las casas de derechos de autor en lo que concierne a la parte occidental del mundo.
Y ahora sí, ya de pilón, cuando me contrataron para Morena yo ya sabía que me les iba a voltear. Es una táctica muy utilizada por la derecha latinoamericana y la misma se puede utilizar porque basta con argumentar que en las democracias las cosas cambian, para justificarla. Utilizamos conceptos bellos como los de «pluralidad democrática», «derechos humanos», «igualdad de género», para tirar nuestra mierda. Somos la onda, no hay quien nos iguale.
Gracias y muy buena tarde.
Bueno, es una concesión decir que esto lo digo yo, la bruta de Lilly Téllez, esto lo escribió Eleutheria.
Patricia Navidad es una cantante mexicana y actriz de televisa, que lleva varios años plagiando mis textos y publica tuits en Twitter. Los tuits que publica los publica utilizando mi propiedad intelectual. Le advertí a la red social y no ha hecho nada. Por otra parte estoy segura que ella no escribe los tuits que publica en su perfil y de hecho creo saber quién los escribe. El punto es que esta mujer es una mujer deshonesta que se presta a vulnerar la propiedad intelectual de un tercero y sus derechos de autor para catapultar su imagen. Es una tipa encajosa, gorda y corrupta que debería ser ignorada olímpicamente en las redes. Es una vergüenza que en el país pasen estas cosas y que la misma sociedad convalide a esta clase de corruptos. Lo veo con impotencia pero lo veo con nostalgia porque ahora estoy fuera de México. Lo más sorprendente es que esa misma sociedad que apoya a estos corruptos es la misma que después se queja del estado actual de las cosas. Por lo cual, concluyo que dicha sociedad y tales corruptos viven una especie de relación sádico-masoquista bastante viciada en la que ninguna de las partes quiere soltar a la otra —o, por lo menos, que mutuamente se retroalimentan—, por la simple y sencilla razón de que se autocompensan y también autoconvalidan.
Aun cuando Twitter no tenga importancia y lo que allí se publique carezca de trascendencia, no está bien que esta individua esté haciendo esto y no debería ser hecho. Pero, más importante, no debería ser tolerado. Porque si eres capaz de tolerar a una persona que acude a este tipo de prácticas para publicar un tuit en su perfil, entonces eres capaz de tolerar cualquier cosa.
En primer lugar, Patricia Navidad está utilizando la inteligencia y creatividad de otra persona para publicar tuits en los que pretende perfilarse como la poseedora de dicho talento. Es decir, se está apropiando de la propiedad intelectual de alguien más y la utiliza como si fuera de ella. Es como si alguien se comprara un coche producto de su esfuerzo y todos los días su vecino lo utilizase sin pedirle permiso. Aunque, en realidad, es algo mucho peor. Porque en el caso del coche, lo único que está involucrado allí es el esfuerzo físico y el tiempo invertido en realizar ese esfuerzo, pero en el caso de la propiedad intelectual de un individuo concreto, además de haber esfuerzo físico y tiempo invertidos, hay un valor extra que ningún esfuerzo físico puede reemplazar: es la creatividad de la persona y el talento innato de esa persona y ambos valores son valores irreemplazables.
El esfuerzo físico lo puede realizar cualquiera y un obrero puede ser reemplazado por otro más o menos sin ningún problema para que realice la misma actividad. En este caso, lo que yo produzco va más allá del valor que implica la elaboración de un coche y constituye un valor agregado. La propiedad intelectual, como creación humana, es irrepetible. El producto del esfuerzo mental de una persona es irreproductible y a eso se refería Walter Benjamin cuando hablaba del valor aurático de la obra de arte. Por supuesto, no estoy postulando que el trabajo intelectual sea superior al trabajo manual que realiza un obrero. En cambio, estoy exponiendo por qué ambos son diferentes en naturaleza y por qué plagiar la obra de arte de una persona que resulta del esfuerzo intelectual y creativo es un delito grave. Lo que condeno no es la mímesis, porque la mímesis es inevitable y útil para el arte, lo que condeno es el intento por apropiarse del valor aurático de una persona intentando ocultar que dicho valor pertenece a esa persona.
Patricia Navidad podría plagiarme lo que quisiera si reconociera abiertamente que le gustan mis escritos y que se inspira en ellos para crear, porque entonces no estaría lesionando mi propiedad intelectual sino que la estaría honrando. Sin embargo, al utilizarla sin mencionar que es mía, está lesionándome de hecho además de comportarse como se comporta un ladrón. Por otra parte, ni siquiera es posible afirmar que Patricia Navidad agrega algo nuevo a mis textos porque a lo único a que se reduce es a pegar mis ideas en una sola pieza o mosacio y a partir de distintos bits de informacion que están dispersos a lo largo de mi obra producir un tuit que es espurio.
Por lo tanto, ni siquiera es posible decir que se inspira, solo es posible decir que plagia. Paralelo a esto, Patricia Navidad no solo copia mis textos y plagia mis ideas, sino que utiliza los mismos moldes argumentales y los criterios discursivos que yo utilizo en mis escritos para debatir una tema en los tuits que ella reproduce. Es decir, Patricia Navidad no está produciendo nada nuevo, solo está copiando, y copiando, y a través de esa copia que realiza, está ganando popularidad en redes además de manipular a muchas personas.
Ahora bien, independientemente de las ganancias o beneficios que ella pudiera obtener en las redes a través de mis escritos y de los fines que persigue, el hecho es que persigue un fin y hay una finalidad instrumental en su acción y al utilizar mis escritos para publicar y alcanzar las metas propuestas, las que sean —sin mencionar que se trata de mi creación personal—, está actuando con dolo y de manera alevosa.
Lo que ella gana plagiándome (fama, reconocimientos, followers) es algo que me tiene sin cuidado, lo que no me tiene sin cuidado y me molesta es que, de hecho, haya un propósito utilitario y se valga de mis escritos para lograrlo. Sobre todo, porque ni siquiera yo utilizo mis escritos para ganar celebridad en redes entre las personas o manipularlas.
Si ella quiere seguir utilizando mis escritos para publicar tuits, entonces ella tendrá que reconocer mi nombre, tendrá que esforzarse y decir que utiliza mis escritos para publicar.