Técnicamente, tengo que hacer una lista casi infinita sobre los plagios que he encontrado que se han realizado sobre mis escritos; pronto pongo el listado si no se me atraviesan cosas más importantes.
Categoría: Ciencia
Otro plagio a mis textos, con tema los fractales
Otro plagio a mis textos: Propuesta metodológica para enseñanza de fractales, de [___], y, específicamente, a mis textos no publicados, que escribí para la maestría.
En estos momentos, tengo aquí, frente a mi ordenador, algunos de los textos que esta persona anónima está plagiando y que solo quien tenga acceso a mi disco duro podría conocer para cotejar.
Este artículo, por otra parte, al igual que los citados en el presente post, jamás estuvo accesible por la web las últimas dos décadas del presente siglo, ni fue escrito, como se afirma, en 2000.
Este texto es de reciente creación y en él están intentando plagiar mis dos tesis de grado, que versan sobre la matemática y los fractales. Incluso, el formato del archivo es notoriamente contemporáneo.
Como ya dije, yo busqué como loca e hice búsquedas exhaustivas durante el tiempo que realicé mis tesis y jamás en la vida encontré esto artículos que, asquerosamente, están plagiando mi tesis de maestría y licenciatura.
Asquerosa y flagrantemente sin ningún tipo de vergüenza.
Curiosamente, también pertenecen a la Universidad Politécnica de Madrid, al igual que el trabajo que ya denuncié en este texto.
Estos textos son apócrifos y son una porquería creada por la derecha latinoamericana con la finalidad de robar mi obra y emular la actitud intelectual que se desprende de mis escritos. En los mismos, están plagiando mis tesis de licenciatura y de maestría para asignárselos a mujeres falsas, que impulsan la agenda feminista y la agenda liberal en general, con el propósito de controlarnos socialmente y ejercer coacción sobre las personas. No hay otra razón para hacer esto, además de fregarme, acosarme y perjudicarme.
Carta con denuncia a la Universidad Politécnica de Madrid
¿En dónde puedo denunciar a [_] cuyo trabajo sobre geometría fractal es un plagio de mi tesis de licenciatura? Plagio realizado con inteligencia artificial, valga decir. Específicamente, un mini artículo que tiene publicado en la web que se llama, Geometría fractal, es un plagio de las iteraciones constructivas que utilicé dentro de mi tesis para generar dichos fractales.
Es un plagio descarado, duro y burdo, de mi lenguaje y de mis denominaciones. Incluso el formato que utiliza para la bibliografía es una copia nodal de la notación que utilicé para mi bibliografía y ¡esto no puede ser!
Ella desarrolla, con mucho más detalle, problemas que yo dejé planteados en mi tesis, pero copiando todos mis desarrollos y mis aseveraciones, como queriendo superarlos.
El artículo es una copia de mi tesis, con mi lenguaje y mi forma de escribir, y de mis diferentes escritos sobre geometría fractal. La señora está robando mi nomenclatura para referirme al tema, mis fuentes bibliográficas y mi investigación histórica en general.
Es algo muy desagradable y puedo dar por cierto que, en 2007, cuando yo escribí mi tesis, los trabajos de esta señora no existían ni estaban publicados en la web.
Yo chequé todos los catálogos, todas las bibliografías y todos los archivos digitales y los trabajos de esta señora no estaban. Ahora resulta que sí estaban y hasta tienen más citas en google que los trabajos académicos que sí existían en esa época, de carácter divulgativo, que yo cité en mis fuentes. Repito, alguien está utilizando inteligencia artificial, copiando mi tesis, para desarrollar este trabajo que se le quiere adjudicar a ella. Ese artículo académico se escribió con inteligencia artificial y es un plagio de mi tesis. Adicionalmente, ese trabajo se le está atribuyendo a ella tramposamente. Como si esa inteligencia y esa manera de construir fractales y de hablar de ellos, fuera de ella y no mía.
Esa manera de escribir y hablar sobre los fractales es exclusiva mía, lo sé yo que revisé tantas tesis, incluidas las de colegas brillantes que habían escrito antes que yo, y nadie escribía así. Mi tesis se publicó en 2008 y yo la defendí en 2008 y esta señora dice que su artículo que estoy citando en esta carta lo habría publicado en 2007.
Bueno, eso no puedo ser, es una mentira y es un robo académico. ¿A quién puedo acudir para aclarar esto?
Correo a Universidad Tecnológica de Pereira sobre plagio a mis textos
¿En dónde puedo denunciar a la alumna nombre por deshonestidad académica? Plagió y hackeó mi tesis de licenciatura y de maestría la alumna deshonesta, para escribir su tesis de grado.
Su tesis de maestría es un plagio de la estructura lógica y conceptual de mi tesis de maestría. La alumna hackeó material mío, inédito, para escribir su trabajo y se está robando todas las expresiones y conceptualizaciones que creé para mi tesis para incluirlas en su cochino trabajo académico. Puedo asegurarle que todo esto puede demostrarse.
Ella afirma que su tesis la presentó en 2017, sin embargo yo presenté mi tesis en 2018. No obstante, mi tesis empecé a escribirla muchísimos años antes y de hecho hay pruebas; además la alumna está plagiando mi tesis de licenciatura, la cual data, aún más, de muchísimos años atrás.
En resumen, es mentira que ella haya escrito ese papel en 2017.
Es una ladrona y una ratera y no estoy dispuesta a tolerar esto. Egresé de la Universidad Nacional Autónoma de México como una alumna modelo, me titulé con mención honorífica con una tesis sobre fractales, cuyas ideas esta individua está robando y, en general, siempre me desempeñé con un perfil académico alto, por lo cual no voy a permitir esta porquería tan rastrera.
No voy a permitir esta porquería tan pueril y tan burda en donde ni siquiera se toman el trabajo de plantear variables distintas para construir las tablas que están plagiándome.
La tesis que presenta es una versión patito y resumida de muchas ideas que están dentro de mi tesis y de muchos borradores que nunca publiqué, acerca de los fractales, que pertenecen enteramente a mi producción y le aseguro que todo esto puede demostrarse.
Ella está robando descaradamente algo que es producto de mi propiedad intelectual. La individua claramente hackeó mi ordenador. Es una deshonesta y, de hecho, sé en qué marco se encuadra esto.
Esto es parte de un proceso de acoso y plagio, por parte de la derecha latinoamericana, con el que vengo lidiando desde hace años, al cual he denunciado puntualmente en mi blog.
Pero esta vez han ido muy lejos, atreviéndose a robar mi producción académica. Solamente que en esta ocasión no lo voy a permitir.
Y todo lo hacen solo porque tengo ideas políticas que les desagradan, porque son unos fanáticos que no saben respetar la diversidad y la libertad de los individuos. Es una lástima que esté ocurriendo esto y una asquerosa vergüenza.
Un hallazgo a propósito de Poe
Acabo de comprar una edición, hermosa, en pasta dura, de todos los cuentos de Edgar Allan Poe. La edición la compré por casualidad porque me la sugirió Amazon y la compré porque estamos organizando un club de lectura semanal con mi familia. La idea era iniciar con textos de Poe porque la literatura gótica nos gusta a todos y porque son más o menos ágiles de leer. La edición, supuestamente, data de 2009 —y en realidad lo creo, porque viene acompañada por un prólogo muy hermoso de Carlos Fuentes que solo pudo haber sido escrito en esa época por él, puesto que Carlos Fuentes murió en 2012—, además, la edición viene comentada, es decir, cada cuento está acompañado del comentario de algún escritor que lo introduce. Hasta el momento, conforme voy avanzando en cada cuento —para releerlo o leerlo por primera vez—, voy leyendo algunos de los textos introductorios, si bien no me enganchan del todo —por fortuna, mi texto favorito tiene una introducción soberbia y, de hecho, sospecho que en ese momento será la única—. Sin embargo, no me contento con ir solo leyendo las introducciones a los cuentos leídos, sino que luego me da por curiosear y me pongo a leer algunas líneas de los otros textos introductorios. Así que, en este lance que es ir leyendo y releyendo un poco por aquí, caigo con un texto introductorio atribuido a una supuesta escritora chilena de nombre Andrea Maturana, en el que está plagiando multitud de textos míos. Multitud de frases, ideas, palabras, lenguaje, etcétera, y todo en la tónica de los plagios y el acoso que he estado denunciando. Me doy cuenta de inmediato de que se trata de una artimaña más de la gente que se dedica a plagiar mis letras e invisibilizar mi obra —robarla para decirlo textualmente— y me da profunda tristeza descubrir hasta qué punto el grupo cultural que se dedica a acosarme y plagiar mi trabajo tiene control sobre las editoriales y la producción cultural al nivel, al menos, de las letras que se producen en Hispanoamérica. Me doy cuenta que este grupo es poderoso, como ya lo he denunciado, y que no van a cejar en seguir apropiándose de mis letras a como dé lugar. Me pregunto, al ver que se trata, supuestamente, de la segunda edición del texto (la cual, extrañamente, fue publicada dos meses después de la primera, de enero a marzo ¿?) cómo habrán hecho para lograr publicar un tiraje que por supuesto fue impreso muchos años después —y no en 2009—, atribuirle una fecha anterior, y que nadie se dé cuenta. Incluso la «escritora» en «sus» «textos» alude a eventos de mi vida personal. ¿Cómo logran esto y por qué lo hacen? Logran esto a través del espionaje cibernético que hacen de todos mis dispositivos electrónicos, de manera que las charlas familiares, privadas, que he tenido, han podido rastrearlas y, a partir de ello, han podido incorporar fragmentos de mi vida personal en sus hipócritas mentiras con la intención de acosarme, no ya, nada más, de plagiarme. La intención, por lo tanto, como ya dije, es simplemente joderme. Es, simplemente, acosarme.
¿Quién estará involucrado en este tipo de maniobras y movimientos? ¿Quién se presta a que se publique un tiraje posterior en el tiempo, en el cual se incluye el texto de Andrea Maturana en donde se plagian cientos de textos míos, permitiendo que se alteren las fechas de publicación? ¿Hay forma de controlar este tipo de actos? ¿Quién hace inventario a las editoriales? Es obvio que dicho texto no fue escrito en 2009, sino muchos años después y es obvio que quien lo está introduciendo lo está introduciendo en esa edición antigua sin aclarar que se trata de un tiraje posterior. El texto, incluso, pudo haber sido escrito en 2009 y rehecho por completo ya con los plagios. La respuesta, por supuesto, no la conozco y no sé quién, o quiénes, se estarán prestando a este tipo de porquerías, pero lo que sí sé, y alcanzo a deducir, es que este grupo cultural al que denomino la derecha latinoamericana —o al que identifico con dicho grupo—, se dedica cada vez con más ahínco a este tipo de prácticas de manera que de forma más o menos consuetudinaria, al menos en relación con mis escritos, están prestándose a este tipo de maniobras. No es difícil deducirlo, ni se necesita ser un genio para visualizar cómo operan. No es una conspiración tampoco, o no en el sentido en que los censuradores de este tipo de teorías lo pintan. Es algo más simple. Es simplemente una red de conocidos, de amigos y colegas y miembros de la industria editorial, que se piden favores, que cooperan y que colaboran mutuamente para lograr sus hazañas. Así, tienen a traductores, editores, piezas clave en las universidades para ambas cosas; por un lado, falsificar las ediciones, modificarlas o adulterarlas, después de haber sido publicadas [o, en algunos casos, como en los casos de algunas de las personas que ya he mencionado, publicarlas por completo nuevas, adjudicándoles fechas de publicación mucho muy anteriores, de manera que se ‘escriba’ y se publique un libro en 2020, por ejemplo —por algunos de los ghostwriters que contratan—, pero poniéndole fecha de publicación 2005, por citar un ejemplo, y plagiando la obra de un tercero desconocido que la haya producido antes de 2020 (mucho antes en realidad)], y, por el otro, dar publicidad a dichas obras y dichos escritores en los circuitos culturales que ellos, de por sí, ya controlan, o que ya tienen bajo su control, para rodearles y coronarles de prestigio. Para legitimarlas. Por eso, no solo colaboran editores y traductores, también colaboran periodistas, críticos culturales y maestros de universidad, pues son quienes, finalmente, en la práctica, dan legitimidad a la obra y la ratifican con su juicio personal. En este sentido descubres que la producción editorial de nuestros días es una basura. Te das cuenta que para ser un escritor en nuestra época tienes que ser, en primer lugar, un corrupto, o un ser completamente hambriento de fama y notoriedad —como es el caso de de las variadas plagiarias que he mencionado— que está dispuesto a cualquier tipo de trapacerías con tal de hacerse de un renombre. Te das cuenta que esos escritores están dispuestos a todo tipo de servidumbres con tal de publicar; desde admitir malos tratos, vender y prostituir la esencia de su arte —si es que tienen alguno—, plagiar a un tercero, etcétera, hasta —en los casos más bajos—, admitir que otros ghostwriters escriban por ellos y atribuirse una obra. Sin embargo, este quizá sería el menos grave de los delitos que cometen estos grupos de personas corruptas. El más grave en realidad es que utilizan a todo su sistema editorial —escritores, traductores, editoriales, ghostwriters— como una herramienta política, con lo cual se pervierte todo su quehacer. Es decir, llevan a las masas una cultura mediatizada. Y no me refiero a las viejas obras ya producidas, por escritores antiguos, que solo se republican, me refiero a las ediciones más recientes, a lo que se está publicando y que se sigue escribiendo ahora mismo, y cuyo valor literario, por lo tanto, es nulo, o prácticamente nulo.
Por eso, incluso, tuitstars y demás alfiles de la nueva industria cultural, son parte esencial de esta maquinaria hambrienta. Lo controlan todo y lo controlan electrónicamente y pueden lograr que personas como yo, que escribimos prácticamente en la nada o en el desierto de nuestras bitácoras digitales, quedemos para siempre desposeídas de nuestras invenciones, simplemente robándonoslas. Así, mi obra ya no es mi obra, ni mi lenguaje es mi lenguaje. Mi obra y la singularidad de mis letras ya no es una creación mía ni una invención de mi mente que vaya a pasar a la historia (olvidada) de los bloggers como la obra de una blogger más sin pena ni gloria como debió de ocurrir; mi obra, más bien, y todo mi lenguaje, modismos y manías escriturales, va a pasar, a través de la falsificación, a todas estas decenas de “escritoras” que he mencionado (http://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2021/04/adenda-ultimo-post.html) quienes están adjudicándose insinceramente mis letras y a decenas de escritorzuelas más (véase, https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2019/07/listado-exhaustivo.html) a quienes, supongo, seguirán adjudicándoles mis letras sin ningún tipo de represalia.
Así, mi obra ya no es mi obra ni mi lenguaje ya es mi lenguaje. Mi obra es de todas las otras “escritoras” que he mencionado, quienes aparecen en los grandes escaparates adjudicándose una obra artística que jamás imaginaron. No soy yo quien la ha creado. La crearon otras personas plagiando mis escritos y cambiando simplemente la fecha de publicación a un momento anterior en el tiempo al momento en el que las creé con el fin de autentificarlas.
Sé que lo que estoy contando sonará extraño o inverosímil para algunos, sin embargo, tal y como lo estoy contando es como sucede. No solo he descubierto este caso de esta supuesta escritora chilena, he descubierto todos los casos que ya he denunciado en escritos anteriores a lo largo de este blog y de mi blog en Medium (https://medium.com/@Scarbo__) y he descubierto, también, que otro tanto buscan hacer con artículos académicos que se publican en revistas literarias en los que he descubierto un par de artículos —al menos—, en los que están fusilándose toda mi propiedad intelectual y todas mis letras y a los cuales se asignan fechas de publicación de, hasta años tan antiguos, como fines de los noventas.
Entonces sí, suena raro y es una desgracia para el mundo editorial, pero es un hecho. La literatura que se produce en la actualidad —salvo tal vez por algunas excepciones—, es una literatura de aparador en donde lo último que cuenta es el valor literario de los libros producidos, en donde prima la corrupción y la mayoría de las publicaciones se dan por amiguismo o por compadrazgos.
Es decir, la literatura de nuestros días, salvo que se publique en blogs o se quede guardada en nuestros diarios personales, no vale la pena, está contaminada, y cuando vale la pena es porque el escritor en consideración apenas si tiene renombre, algunos cuantos tirajes en circulación, o porque su obra es muy difícil de encontrar; con estas nuevas tecnologías, en donde se espía a mansalva a bloggers y escritores desconocidos, como ha sido mi caso, y se puede extraer sus escritos de sus computadoras, es imposible saber si lo que nos llega es una escritura genuina, o una obra producto del odio y de la más corrosiva envidia. Es imposible saber a quién pertenece la imaginación. Al menos, en lo que compete a las grandes editoriales, como es el caso de Mondadori, Alfaguara, Punto de Espuma, y todas las editoriales que, he descubierto, están metidas en este tipo de porquerías.
Sé que es una historia triste e inverosímil, pero no tenía dónde contarlo.
Publicado originalmente en La Ciudad de Eleutheria, el 3 de abril de 2021 (¡bendito 3 de abril!)