Hola, mi nombre es Eleutheria Lekona y he tenido que crear esta página para poder documetar los plagios que la derecha latinoamericana ha estado cometiendo con mis escritos desde 2012. Este plagio comenzó cuando mi blog, La Ciudad de Eleutheria (https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/), se dio a conocer a través de en un lugar llamado Letroactivos y una tipa que publicaba allí comenzó a robar mi obra y a acosarme. Simultáneamente, pocos meses después, un texto mío, con una crítica al neoliberalismo (https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2013/03/comentario-un-texto-en-el-capitulo-de.html), se le dio a leer a Enrique Krauze, quien es uno de los representantes más férreos de la derecha latinoamericana y alguien que odia a México, lo cual significó que los ghostwriters que trabajan para Enrique Krauze comenzaran a plagiar mis escritos de forma masificada y a acosarme. Krauze, de inmediato, tres semanas después de que leyera mi texto, el cual vertía una crítica nodal contra el neoliberalismo a propósito de un texto que Krauze «escribió» sobre Hugo Chávez, comenzó a cambiar la línea editorial de su revista Letras Libres, tratando de mostrarse crítico con el liberalismo, avergonzado por la lectura de mi escrito, para lo cual organizó una operación sin parangón de robo de mi obra literaria, producción de literatura apócrifa con las fechas de publicación modificadas, atribuyendo mis escritos a falsas escritoras mexicanas y latinoamericanas, que nunca existieron, y a las que se les ha tratado de atribuir mis escritos, además de la creación de miles de cuentas de bots falsos que publican en Facebook y Twitter, tanto para la izquierda como para la derecha (infiltrados en el caso de la izquierda), que controla la derecha latinoamericana. En las siguientes líneas trato de contar más a detalle todos estos hechos.
Escribo el texto porque me parece que es obligatorio dejar precedentes del acoso bestial que he vivido y del acoso que, en genearal, pueden vivir quienes generen un pensamiento hipercrítico e hiperdestructivo con el estado de cosas que vivimos ahorita que impone el sistema de vida neoliberal, y que es un pensamiento capaz de despertar conciencias y de quitar vendas de los ojos.
Advierto que, como la situación es tan frecuente, dado que implica un acoso implacable y el plagio constante de mi literatura, intentar sistematizarlo todo se ha tornado una labor bastante ardua, por no decir imposible, que es imposible culminar. Todos los días, cuando entro a mi Twitter, hay alguna cuenta falsa, que está plagiando mis textos, tomando elementos de mi personalidad y ostentándolos como suyos y, en suma, apropiándose de mi producción intelectual, de mis ideas, de mi manera de ser, de mis opiniones y de mi estilo literario. Por lo cual, es materialmente imposible documentar cada uno de dichos plagios.
Luego entonces, resulta prácticamente imposible, en términos materiales, documentar lo que está pasando de manera sistemática, como a mí me gustaría hacerlo. Por lo tanto, he tenido que recurrir a hacer lo que pueda cuando puedo. Sin embargo, eso no significa que no haya evidencia de estos hechos y que no sean documentables. Por el contrario, hay muchos textos míos irrigados en la web que dan cuenta de estos hechos que estos tipos plagian e imitan todos los días. Los bots y los involucrados pueden engañar, dado que no todas las personas conocen mis escritos, sin embargo, yo, que soy la escritora y la creadora de todo este material, reconozco de inmediato el plagio que cometen con mi obra, el robo de mis ideas y de mi estilo literario, además de reconocer la imitación y la mentira.
Es tan inverosímil la situación que excede mi capacidad de contarla detalladamente en este post, si bien poseo diferentes borradores que he escrito a lo largo de los años (mucho más coherentes y elocuentes que este) que tal vez publique más adelante (aunque sea en su forma fragmentaria y primigenia).
Me limitaré por el momento a dejar constancia de estas breves líneas, intentando ser lo más coherente y articulada posible, pero respetando siempre el objetivo que me impele a teclear este escrito: «decir la verdad y revelar el engaño», como ha sido siempre mi divisa a la hora de actuar en la vida pública.
Dicho esto, comienzo diciendo que esta situación ha llevado a estos individuos a elaborar una literatura apócrifa que plagia mis letras, con el propósito de hacer creer que dicho estilo literario, que dicha literatura, no es mía, sino que pertenece a ellos y que fue creada por ellos y, no solo eso, sino que, además, para poder consumar su robo, han intentado hacer creer que dicha literatura fue creada en un momento anterior, en el tiempo, al momento real de creación de mi literatura.
Sin embargo, las actividades criminales que han llevado a cabo para poder apropiarse de mis letras, exceden, por mucho, el robo de mi obra y las mismas incluyen acoso en las redes, cibespionaje e infiltración de mis equipos informáticos por medio de los cuales tienen acceso a lo que yo hable en mi día a día, creación de cuentas falsas que escriben con mis letras que se dedican a manipular gente en Internet y en los medios de comunicación en general.
Ojo, con «mi literatura» me refiero a todo lo que he publicado en Internet y que he escrito de manera expresa para tal fin usando un ordenador, pero también incluye todo lo que he escrito a través de un ordenador, aunque no lo haya publicado en Internet, que pueda almecenarse en un disco duro.
Esta meta que ellos se han planteado de robarse mis letras la han logrado por varios razones, de las cuales, las que más cabe destacar, son las siguientes:
a) tienen acceso expedito a todo lo que escribo y lo tienen de manera inmediata, ya que tienen intervenidos todos mis equipos informáticos a través de software específico para tales labores; concretamente pienso que utilizan el software israelí pegasus, o algún software parecido que utilizan para espiarme y que sirve para espiear a la gente.
b) manejan casi todas las editoriales y pueden publicar libros a posteriori a la fecha real de publicación del texto, aunque los textos hayan sido publicados mucho tiempo después, y a través de cuya publicación y divulgación pueden perpetrar su robo e intentar apropiarse de mi obra.
c) si no tienen acceso a todas las editoriales, tienen dinero en suficiencia para crear de la nada editoriales patito por medio de las cuales publican dichos textos apócrifos como lo han hecho en los casos concretos de Perla Schwartz, Casilda Radrigáñez, Andrea Maturana, Sayak Valencia, Irene Vallejo, etc., a través de cuyos textos apócrifos se han encargado de plagiar y robar mi obra y por medio de los cuales pude darme cuenta de que habían hackeado esa parte de mi obra que, cabe mencionar, jamás en la vida había publicado en Internet (fuera de existir como textos en mi ordenador) y que estos individuos han robado y hackeado con la pretensión de robarse mi obra, presentando textos adulterados (apócrifos) a nombre de personas como las ya señaladas o de influencers hechos de la nada que cuentan con cuentas ficticias (con miles de seguidores) en las redes sociales, de los que pretenden, en algunos casos, tratarse de textos anteriores a los míos, continuando con la narración (puesto que parece que, aman tanto mi literatura y les molesta tanto y les da tanta envidia que me sea adjudicada a mí en la existencia y no a ellos (como si alguna vez me hubiera interesado hacerme famosa por lo que escribo), que están haciendo todo lo habido y por haber para lograr que en la historia de la literatura esa obra no me sea adjudicada a mí, sino que le sea adjudicada a cualquier otra persona de las «escritoras» farsantes mencionadas (llámese, Irene Vallejo, Avelina Lésper, Andrea Maturana, Casilda Radrígañez, Perla Schwartz, Violeta Vazquez-Rojas, Daniela Tarazona, Antonella Martyn, Gloria Álvarez, o como se llame). Ahora bien, en sus plagios mezclan tanto la obra que no tengo publicada como los textos que he publicado en Internet, como en el caso de mi blog, La ciudad de Eleutheria: https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com, o de los otros materiales a los cuales puede accederse a través de este enlace: https://los-plagios.com/enlaces/
d) porque tienen trabajando (a su servicio) a una parte importante de los empleados clave de las casas editoriales, de los institutos culturales y de las sociedades de escritores, de manera que pueden manipular y alterar la realidad literaria, simplemente alterando los registros, imprimiendo textos prefechadamente o creando páginas electrónicas y magazines en Internet, prestas para brindar tales servicios, en las cuales la fecha de publicación de los escritos puede modificarse y aparece alterada. Esto, por supuesto —deliberadamente o no— tiene por consecuencia el restar y sustraer originalidad a mis escritos, por un lado, además del hecho de borrar para siempre, por el otro, del mapa cultural hispanoamericano, mi producción intelectual. O, mejor dicho, borrarla, o intentar borrarla, de las mentes trastornadas de estas enfermizas personas (tan enfermizas, como poca gente hay en la vida).
Pero no solo eso, han creado cientos de cuentas de perfiles en twitter y en las redes, con la intención de borrar cualquier coto posible que haya de singularidad en mis escritos; robando mi literatura, imitando mi personalidad, mimetizando mis interacciones en las redes y robando algo que denomino con el nombre de«la actitud intelectual» que pertenece de manera única a una persona en particular.
Esta actitud intelectual reflejaría de manera única el modo de ser de una persona y su recorrido por el mundo de las letras, la literatura, el arte, la ciencia y por el mundo intelectual en general y, dado que la psicópata de Letroactivos, rastreó mi blog personal y mi perfil en Facebook y dado que allí reflejé ese mundo intelectual y esa actitud de manera libre y abundante, ha sido fácil imitarlos.
Esta situación no es en modo alguno baladí y responde a una lógica simple: soy de izquierda y les molesta que la producción intelectual de una persona a la que consideran brillante, pero cuyas ideas se contraponen con sus intereses, aparezcan como las ideas y la producción intelectual de esa persona en lugar de aparecer como algo que es propiedad de ellos. Entonces, como no es de su propiedad y consideran que no han escrito ni producido nada que les parezca brillante, han decidido robarse todo lo que yo he producido. Y supongo que lo que produzca cualquier otra persona con las mismas cualidades como, de hecho, lo hacen.
Además, de la clara instrumentalización de cualquier cosa que les parezca útil (en este caso, mis escritos (aunque pueda ser cualquier otra cosa similar)) para encandilar y manipular a las mayorías, para producir basura ideológica destinada a lavar el cerebro de las personas con la intención de manipular la opinión pública y controlar lo que políticamente ocurra.
Sin embargo, no es esta la única razón por la que han actuado y siguen actuando de esta manera: están emperrados porque les molesta que haya sido yo quien escribiera y creara esta literatura y no algunos de sus miembros paralíticos mentales, por lo tanto, no pueden permitir que una literatura tan potente y disruptiva, a pesar de no ser una literatura conocida, pase a nombre mío en la historia de la literatura (insisto, como si a mí me importara y como si, a no ser porque se metieron a hackear y plagiar mis escritos, mi literatura anónima —al ser una literatura no mercenaria ni mercantilista que esté al servicio del poder o que esté interesada en proyectarse en algún lugar—, hubiese en verdad estado destinada a trascender, siendo que más bien es lógico pensar que estaba destinada al olvido); sin embargo, no porque mi literatura estuviera destinada al olvido voy a guardar silencio sobre los actos criminales que han realizado y siguen realizando.
Quisiera pensar en una consecuencia moral: si ellos quieren robar mi literatura, tendrán que cargar con el descrédito encima. Por ende, toca seguir concitando la denuncia.
La derecha latinoamericana, o parte de ella, no quiere reconocer la titularidad de mis escritos, y se ha dedicado a plagiarlos incansablemente, desde hace una década, con el propósito de invisibilizarme de la conversación pública; o sea, de borrarme de los espacios públicos y de las discusiones que ocurren en las redes sociales naturalmente y espacios aledaños (como si importara), ya que no hacerlo implicaría permitir que una mujer de escuela pública que crítica su ideología malograda tenga notoriedad en las redes y en los espacios públicos que ellos mismos manejan. Crítica que, tengo que decirlo, debe parecerles brillante a juzgar por la manera incansable en que me han plagiado.
No obstante, no me engaño: podría ser que simplemente se tratase de sus mentes desequilibradas vomitando todo su odio a todo lo que da, trabajando sin dirección y sentido, a toda máquina, contra mi simple persona y contra cualquier persona que sea un obstáculo y sea utilizable.
Ahora bien, no solo controlan la disidencia en términos discursivos, sino que controlan al tipo de personas que pueden tener derecho a enarbolarla.
Dichas personas deben cumplir con ciertos requisitos.
Deben abrazar por completo la doctrina liberal, por ejemplo, y deben hacer ostensión de ella a través de actitudes y maneras particulares que están sancionadas por el grupo en cuestión —e inyectar subliminalmente, en las personas, fragmentos de esta ideología—. Deben, también, pertenecer a cierta clase económica o a determinados grupos sociales. No es lo mismo que el hijo de Rothschild o Rockefeller hable de la revolución a que lo haga el hijo olvidado de algún campesino. Son claros, metódicos e intransigentes en sus fines. De la misma manera, deben ser personas (o emisarios) que, aunque supuestamente criticarían los abusos del poder y los abusos del neoliberalismo, al mismo tiempo «criticarían» los abusos que las doctrinas contrincantes de dicha doctrina generan supuestamente.
Este plagio y este acoso, para resumir, ha involucrado actividades muy concretas y deshonestas por parte de la derecha latinoamericana, las cuales sintetizo a continuación:
-Plagio de todos mis textos y todo lo que haya escrito y publicado desde el inicio de los tiempos que esté disponible en Internet, de mi inventiva, a través de mis redes sociales y mis diferentes espacios; el acceso a mis escritos personales —ya no disponibles en Internet, dado que se hackeó mi computadora y, por lo tanto, solo disponibles en mis discos duros—, y lo cual involucra apropiarse de poesía mía y textos filosóficos inéditos, jamás publicados, que están imitando ahora y publicando a nombre de otras personas en las redes sociales y en los medios comunicacionales y culturales y a quienes están atribuyéndoselos; la creación de decenas de miles de perfiles falsos en Twitter, Instagram, YouTube y Facebook, que se dedican a robar mi obra, y a imitar mi «actitud intelectual» —en este enlace pueden leerse parte de estos hechos, https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2019/07/listado-exhaustivo.html—;
-la producción de literatura apócrifa con la finalidad de robarse mi obra y restar originalidad a la misma, es decir, la producción de literatura que fue escrita recientemente —hace no más de dos a diez años— y que ahora pretenden vender y hacer pasar como obra antigua, dado que manejan todas las editoriales y la vida cultural en Hispanoamérica y tienen facilidades para cometer éste y otros crímenes —esta y otra manipulación de ISBNs—, incluso después de publicar por tanto años literatura insustancial.
-Pueden publicar escritos académicos apócrifos para robarse, por ejemplo, la propiedad intelectual de una persona. Es decir, escritos académicos recientes que he encontrado en Internet que plagian, de facto, multitud de textos míos (es una denuncia, no es retórico), y a los que atribuyen fechas tan tempranas como la década de los noventas e, incluso, antes.
-El espionaje de mis equipos electrónicos; la utilización de algoritmos de inteligencia artificial para creación de estas cuentas y el uso de mi idiolecto como modelo de lenguaje natural de las mismas, cuyos pormenores detallo a continuación; la completa instrumentación de la retórica de la basura feminista reciente robándose toda mi obra literaria para hacerlo y mi producción intelectual; la intervención y espionaje de todos mis dispositivos electrónicos las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del año, de manera que utilizan segmentos de mis charlas privadas [exacto, ¡mis charlas privadas!, mi vida personal entera, mi intimidad] en los tuits, posts y publicaciones que estos sociópatas publican a nombre de tales cuentas; para mí se ha convertido en la norma leer mis propias opiniones o fragmentos de mis discursos en dichos perfiles: ideas que nadie más sostiene y formas discursivas que nadie más utiliza y que yo sé que son completamente mías (y que sé que están plagiando y robando virtualmente como vilmente), o simplemente, frases bobas y cotidianas que digo habitualmente, aparecen en tales cuentas; desde insultos, modismos, frases verbales, onomatopeyas, deseos, chismes, creencias, chistes, bromas, aprensiones, frases personalísimas, sentimientos, ideas, emociones, muletillas, gustos literarios, sintagmas nominales, estructuras gramaticales, estructuras sintácticas, circunloquios, interjecciones, aficiones a diarios, consumo cultural cotidiano (canales de youtube que veo o páginas en Internet, por ejemplo) opiniones, guasas, formas gramaticales, licencias poéticas, licencias literarias, sentido del humor, argumentaciones, emociones, mi entero lenguaje, extrañamientos, asombros, formas discursivas, formas divulgativas, contenido semántico, circunstancias de mi vida personal, gustos, pasiones, aficiones, y un largo, larguísimo etcétera, que sería imposible abordar en un solo post, todo ello sale atribuido a dichas personas en las redes, escrito con mis palabras; aparecen leves variaciones de lo que yo pienso, de lo que yo escribo, en tales lugares y es claramente una parodia de mis escritos y de mis pensamientos.
Es pues, un acoso diario y sistematizado y el robo del mundo intelectual de una persona. El robo más asqueroso jamás imaginado que se haya perpetrado nunca contra persona alguna por parte de la derecha latinoamericana, si bien es un asunto que ya no representaría novedad para nadie. A nadie le asombra ya que estos sujetos sean tan puercos. A nadie sorprende. Es más, a todos parece natural su proceder. Lo raro sería que actuaran con decoro.
Es alguien completamente enfermo quien está detrás de todo esto, o una suma de muchos alguien. Pero, sin duda alguna, identifico a sectores concretos de la derecha latinoamericana como ejecutores mediatos e inmediatos de estas maniobras estúpidas.
A lo largo de estas líneas explicaré más a detalle en qué consiste este acoso. También, señalaré a algunos de los autores materiales, tajantes y sonantes, de estas maniobras.
Análogamente, debo decir que mi producción «literaria» es algo que hago por gusto y por placer, y a veces por necesidad cuando hay que denunciar algo, y no responde al trabajo que realizan los escritores de oficio. No es, pues, el trabajo de una escritora (mi trabajo) el que está en jaque, sino que lo que está en juego es la la libertad que tengo para escribir y pensar y para escribir constructos críticos sin ser acosada y sin ser plagiada por la derecha latinoamericana. Es decir, la actividad intelectual que una persona puede amar y realizar libremente (como es mi caso), y que de forma espontánea puede escribir dentro de un blog o de su página en Facebook para compartir reflexiones de las cosas que más le impresionan. Es decir, nunca me ha interesado ser «escritora», en ese sentido masificado del término que mandata la cultura de masas o la cultura popular.
En este sentido debo aclarar a qué me refiero con producción literaria y debo aclarar que no soy escritora en el sentido tradicional del términio, sino una simple productora de hipertexto y texto electrónico y, por ende, una productora de producción literaria, una productora de literatura, que publica sus cosas por Internet.
Utilizo, entonces, la etiqueta producción literaria para referirme, literalmente, al carácter literario que manifiesta o exhibe la producción literaria de cualquier persona. Es decir, al carácter que se despliega en cualquier formato textual (posts, por ejemplo, o tuits) en el orden de las actividades culturales, intelectuales o recreativas, dentro de lo que se llama ámbito humano, y que son actividades que dan sentido al hombre y a nuestra estancia en la tierra, pero que no apelan al trabajo literario de un escritor que dependa ya del marketing de las editoriales, ni de la venta de libros en que este se masifica, y que se manifiesta en el contexto de lo que en la postmodernidad se denomina un escritor, e irremisiblemente está ligado a la maquinaria capitalista y su ensanchamiento, sino que, por el contrario, se trataría de una actividad escritural, libre e independiente que, potencialmente, sería inherente a cualquier persona. Es decir, la cualidad literaria llana y plana de cualquier actividad que genere un escrito, para ir al grano.
En ese sentido es que hablo de producción literaria, es decir, de cualquier cosa que se pueda reproducir y transmitir a través de algún formato físico por medio de un mensaje escrito.
En este caso, el mero registro de actividad intelectual es denotativo de actividad literaria.
Ahora bien, el plagio y acoso que documento es significativo en la medida que implica producción apócrifa de literatura de manera deshonesta. Literatura de corte feminista en muchos de los casos, aunque no en todos, y la cual plagia mis letras, con el propósito adicional de imponer la agenda occidental instrumentalizando la agenda feminista, o cualquier otra agenda, y controlar a nuestros países. Por lo tanto, se trata de un hecho social que es significativo en los ámbitos público y político y por lo cual resulta de gran gravedad.
La producción de esa literatura inexistente implica el uso de inteligencia artificial y sus algoritmos, para la producción de lenguaje natural, implica asimismo el uso de mis textos como modelo de lenguaje natural para crear más textos falsos e, insisto, apócrifos (–es decir, que nunca existieron–) e implica la implementación, finalmente, de una operación de propaganda psicológica o psyop, que se presenta indefinidamente para engañar a nuestros países y persuadirlos de una agenda determinada, usando para todo ello mis textos, mi lenguaje e ideas y mi idiolecto en general (aunque, lógicamente, se utiliza el lenguaje colectivo humano en general y no solo el mío).
Aseveración que debe tomarse con pinzas, lo entiendo, y con su debida distancia porque, como ya dije, soy consciente de que nuestra cultura se construye de manera colectiva, interactuando socialmente con los demás, por lo que no pretendo saber lo que sé ni escribir lo que escribo por generación espontánea, sin embargo, no porque yo sea producto de mi cultura, no significa que yo no tenga una manera de escribir original que las personas señaladas plagian solo por el hecho de asolearme y por el hecho de ser, poseer y convertirse en algo que les gusta y que es útil para manipular a los demás y para promover la agenda occidental de la derecha y que, en cualquier caso, no desean (por la belleza y la envidia que les provoca) que ese algo pase a mi nombre en la historia de las ideas, sino a nombre de terceras personas y, más concretamente, de ellos mismos.
Por supuesto, yo no soy poseedora de la cultura universal del mundo, pero de eso no estoy hablando aquí. Estoy hablando de acoso, plagio y espionaje específicos. Estoy hablando de robo e intimidamiento. Estoy hablando de delitos. De depravación, de asco y de decadencia. O, es decir, en resumidas cuentas, estoy hablando de valores.
Básicamente, los algoritmos de la inteligencia artificial imitan mi lenguaje hablado y escrito, para después reproducirlo. El lenguaje natural es una de las instancias que la inteligencia artificial imita con más éxito.
En realidad, como ya he denunciado desde hace algún tiempo y como ya ha empezado a trascender en los medios de comunicación, los emporios de la tecnología como Twitter y Microsoft han estado utilizando nuestras publicaciones para entrenar a sus inteligencias artificiales. Esto lo denuncié desde hace mucho tiempo (https://x.com/Scarbo__/status/1663569234839093248 o aquí, https://x.com/Scarbo__/status/1678986035433463810 o aquí, https://x.com/Scarbo__/status/1550694658363207680, o aquí, https://x.com/Scarbo__/status/1678888517135654912, o aquí, ) y resultó ser cierto.
Pero si bien pueden estar utilizando la inteligencia artificial para automatizar las publicaciones de dichos bots, lo cierto es que hay personas reales, de carne y hueso, de la derecha latinoamericana, que están detrás de este plagio y de este acoso.
Así, se han creado libros falsos, tesis de maestría, doctorado y licenciatura falsos, artículos académicos y tesinas falsos, ponencias para diversos congresos, power points y cientos de decenas de perfiles en redes sociales, en Twiter y Facebook —falsos—, en los que están robando mis escritos y mis ideas (y de muchas otras personas probablemente) y a través de los cuales se tiene la intención de imponer la agenda feminista (o antifeminista) como un utensilio de guerra psicológica para confundir, convulsionar y manipular a nuestras sociedades, pero, más importante, como un medio para imponer la agenda occidental. Todo, utilizando mis letras y mis textos, e, incluso, mis oraciones de tipo oral, puesto que esta gente se dedica a espiar mis comunicaciones las veinticuatro horas del día y a reproducirlas, plagiarlas y viralizarlas a través de cientos de decenas de perfiles falsos, todos los días, en Twitter.
Repito, estoy hablando del uso de mis producciones, no del uso general de la inteligencia artificial de todos los textos de los usuarios de las redes. Hablar de cómo la inteligencia artificial usa los textos de todos es un tema que requiere un post aparte.
En mi perfil en Twitter, por ejemplo, me he dedicado continuamente a presentar estas denuncias, https://twitter.com/scarbo__
Aunque entiendo que esto suena un poco inverosímil, si revisan la idea de idiolecto, verán que efectivamente es posible pensar en la singularidad del lenguaje de una persona a partir de los rasgos particulares que componen a dicho lenguaje, o que lo definen, así como de su contexto sociolingüístico y sociocultural, y entonces entenderán que todas mis acusaciones cobrarán sentido, se los prometo.
Léase mi blog (https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2012/09/el-arte-y-la-originalidad.html), jamás he hablado de la imposibilidad del legado cultural de una persona. Pero, insisto, de eso no estoy hablando aquí. Hablo aquí de los específicos textos míos que están utilizando y de los rasgos particulares de mi escritura y de mi habla que están copiando y viralizando para quitármelos a mí.
Entiendo que la claridad al respecto es incontrovertible.
Ahora bien, ¿quién soy yo?, ¿por qué la ocurrencia de este hecho? Obvio, no soy prácticamente nadie (es decir «alguien»), no soy una persona famosa, sino una persona simple que, mientras cursaba sus estudios de maestría en México, decidió abrir un blog hace algunos años para hablar de los temas que le apasionaban, los cuales iban desde ciencia, cine, poesía, libros, arte, matemáticas, música, literatura, antropología, filosofía, política, historia de la ciencia e historia de las culturas, y un sinnúmero de temas afines más que son de mi completo interés, que son parte de lo que constituye la vida intelectual de una persona (en esta caso, mi vida intelectual) o lo que consideraba mi esfera de acción en ese entonces y de pensamiento.
Pensamiento que es legítimo producto de mi ser como entidad (o en tanto entidad) que piensa, intelige, ama, siente, toma decisiones y se interesa por un mundo en particular al cual incluso edifica.
Pero al que estas personas imitan, copian y reproducen como si en verdad tuvieran algo que decir por sí mismos cuando, decididamente, además de mierda, no tienen nada qué decir por sí mismos.
Fue entonces, por obra de esta necesidad, que decidí abrir este blog (https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/) que mantuve por muchos años con total libertad, con la finalidad de exponer mis temas, lo cual ocurrió gratamente por mucho años, hasta que un buen día un miembro insulso de la derecha latinoamericana tuvo a mal tener conocimiento de mi blog —a través de un lector, también determinado, que lo recomendó—, para empezar a plagiarlo, consecuentemente, compulsivamente, a acosarme demencialmente y a apropiarse de mi personalidad y de mi trabajo intelectual. Persona que resultó ser un miembro militante activo de la derecha latinoamericana y quien trabaja en calidad de ghostwriter para el grupo que lidera Enrique Krauze y otros individuos, según he podido deducir, de ese mismo flanco político. Persona, además, que dirige sobre mi persona un acoso sistematizado, selectivo e inclemente, desde entonces, a través de las redes sociales. Persona que, también, se apropia de mi personalidad, de mis escritos y de mi poesía, que se metió a husmear mi página personal Facebook, Je Suis Eleutheria, y desde entonces no ha deja de acosarme, robarme, plagiarme, espiarme e imitarme. Es, literalmente, una persona trastornada y deshonesta, una psicópata, en pocas palabras.
Lo que ocurrió fue sencillo. Ocurrió que alguien que leía mi blog (el lector mencionado), tuvo la idea de recomendarlo en un lugar de nombre Letroactivos —de cuya existencia supe gracias al dashboard de mi blog, que me mostraba en ese entonces varias visitas de dicho lugar—, y por cuya situación empecé a sufrir un acoso incesante y brutal, por parte de dicha persona, que no ha parado desde entonces.
Acto seguido, a partir de ese momento, esta persona (ignorante) que publicaba allí empezó a acosarme, a plagiarme y a robar mi obra, a apropiarse de mi modo de ser y de pensar y de mis puntos de vista. A robarme, en suma, todas mis creaciones. Hecho que se volvió extensivo cuando los correligionarios de la derecha liberal latinoamericana y de la derecha conservadora latinoamericana (la extrema derecha) se unieron en tropel, en actitud de manada, para acompañar a dicha acosadora en dicha labor, labor que se convirtió más tarde en el robo sistemático de mi obra a través de diferentes medios, de la utilización de algoritmos de la inteligencia artificial y procedimientos automatizados para la producción y reproducción eficaz y masiva de mis textos, siendo adjudicados a miles de perfiles en Twitter o Facebook, a falsas académicas e investigadoras de procedencia feminista (con perfiles totalmente falsos), etcétera, etcétera, a perfiles inexistentes en las redes que se dedican a engañar a las personas. Pero, sobre todo, hecho que se consumó gracias a que hackearon mi computadora.
Sobre dicha persona no daré demasiadas señas porque además sé muy poco de la misma y solo lo sé por el acoso sistemático que realiza y por el robo de mi obra, además de no estar segura de que los datos que exhibe de sí misma en sus perfiles sean fidedignos o reales. Lo que sí es que, por fortuna, no sé quién es, no sé nada de esa persona y solo he tenido noticias de ella y de su perfil a través del acoso agresivo que realiza en contra mía y del plagio. Por lo tanto, solo me limitaré a decir que se trata de la persona cuyas cuentas en Twitter son: @yosoyene y @homosentiens y que se hace llamar a sí misma Bitty Navarro. También que lo que concretamente ha hecho este perfil con relación a mí es: -plagiar toda mi obra intentando apropiársela, -hackear mis dispositivos electrónicos (lo cual es una deducción y no puedo comprobarlo desafortunadamente pero que, por la manera en la que alude a textos que he escrito que solo están en mi computadora, no me queda más que conjeturar como una hipóteis plausible) y meterse a husmear mis redes sociales para robarse después lo que publico allí, -hackear mis correos electrónicos, según mis deducciones -hackear mi computadora, que es algo que tampoco puedo comprobar sino solo deducir, -acosarme con prácticas intimidatorias, de manera violenta, desde diferentes perfiles, -acosarme intimidatoriamente participando en labores de acoso selectivo con otras personas, -publicar plagios de mis letras en diferentes perfiles, -acosarme desde diferentes cuentas alternas en redes, -tener acceso permanente a todo lo que escriba en mi computadora, incluidos mis correos electrónicos y chats, lo cual también es algo que deduzco pero que no puedo probar, -espiar todos mis dispositivos electrónicos a través de algún software tipo pegasus por el que debió haber pagado una cantidad importante de dinero y por el cual tiene o tuvo acceso a todas mis intercomunicaciones personales y a buena parte de lo que hago o diga a lo largo de mi vida privada y en mi cotidiano, -tener rastreada mi actividad en internet de modo más o menos permanente, de manera que si participo en un chat, dejo algún comentario en youtube, o cualquier cosa parecida, de inmediato aparecen cuentas, mostrando un patrón obvio de plagio de eso que acabo de comentar, ya sea en Twitter, o en Facebook, o en el propio lugar donde dejé el comentario, o bien para comentarme con algún insulto acosativo y plagiativo, o bien comentando en apariencia casualmente pero apersonándose allí para acosarme, o copiando e imitando lo que yo escribo con la intención de acosarme, como si vieran en mi computadora lo que estoy haciendo (o tuvieran rastreada mi ip y pudieran seguir mi actividad) y, entonces, inmediatamente, se apersonaran a donde quiera que esté en las redes o donde quiera que me pare para acosar e invisibilizarme, ya sea copiándome o acosándome, o a través de cualquier otra táctica y en cuya actividad, sospecho, también participa esta persona, si bien es algo que no puedo probar. Ahora bien, si bien no puedo probar que hackeó mi computadora ni puedo demostrar que ella es la que está en todos esos perfiles, lo que sí se puede demostrar, sin duda ninguna, es que está plagiándome, que roba mis ideas, que imita mi personalidad y que se dedica en general a derivar obra de mis textos.
Así pues, es por esta razón, tan pueril, que comenzó este acoso y este plagio siniestros.
Es decir, por esta razón es que la turba de plagiadores no remisos comenzó a desgranar mis textos cuidadosamente, para acosarme, imitarme y, en suma, robarme.
Aquí es importante decir que además del vínculo que dicha persona tiene con Enrique Krauze, al mismo tiempo ocurrió que, algunos meses después de que dicha persona comenzara a plagiar mis textos y a acosarme, ocurrió que yo escribí un texto crítico (https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2013/03/comentario-un-texto-en-el-capitulo-de.html) sobre la literatura basura que escribía Enrique Krauze y, específicamente, sobre un comentario que él hizo alrededor de la figura de Hugo Chávez (marzo de 2013 concretamente), el cual se le dio a leer a través de twitter y sobre el cual se le pidió un comentario (ante lo cual él mintió y dijo que yo lo había bloqueado y que por eso no había respondido nada) y, por cuyo hecho, a partir de ese momento, letras libres, cambió por completo su línea editorial, intentando mostrarse, supuestamente, críticos con el liberalismo como lo era mi texto, e imitándolo abiertamente (empezando a imitar mi forma de argumentar y, sin duda alguna, mi forma de redactar o de escribir), con lo que empezó una política siniestra de imitar mis textos y publicar absolutos plagios de todo lo que yo había escrito, para lo cual, invitaron a un montón de jóvenes mujeres que antes no escribían allí y quienes comenzaron a escribir y publicar groseros plagios de mis escritos (pero así, groseros, obvios y ostentosos) como es el caso específico de una mujer que se hace llamar estefanía vela barba y a quien he denunciado abiertamente en mi blog, por solo mencionar un nombre de las muchas personas que en el folletín del sueño de Enrique Krauze se dedican a publicar.
Líneas más abajo cuento con más detalle el asunto
Se trata del robo literario más grande jamás perpetrado en la historia de la literatura en Hispanoamérica.
Ahora bien, lo que voy a decir a continuación, trasciende los fines de este escrito, sin embargo, es importante mencionarlo porque demuestra cómo ha sido posible la visibilización de estos textos que plagian mi obra, de manera tan rápida, sin que nadie se dé cuenta de la trampa que se esconde detrás de ellos:
La gente que está vinculada a esta individua, la individua y sus correligionarios, dominan el mapa cultural completo en Hispanoamérica, es decir tienen capacidad de reproducir no solo miles de plagios de mis escritos en cuestión de días, sino de crear ediciones falsarias (apócrifas) imitativas de mis textos, a las cuales alteran la fecha de edición para deslegitimar la originalidad de los mismos y legitimar de esta manera los plagios que ellos producen. Tal y como ha pasado en el caso de perla schwartz, casilda radrigáñez, andrea maturana, irene vallejo o de avelina lésper, por mencionar algunos. Con el solo y deshonesto propósito de robar, para siempre, mis letras.
Tienen total dominio de los libros, de las editoriales y de los autores. Y utilizan dicho dominio para imponer creencias históricas, ideológicas, culturales sobre los individuos. Simultáneamente, controlan la producción y emisión de ISBNs dentro del mundo hispanoamericano (lo cual no es difícil, pensando en la insana corrupción que permea en algunos ambientes) y, como ya sabemos, controlan las redes sociales y una buena porción de las magazines electrónicas y culturales que haya disponibles, además de crear y desperdigar blogs falsos por doquier, que plagian mi obra —además de apócrifos—.
Asimismo, controlan a youtube y sus youtubers.
Y ojo, aquí con «controlar a los youtubers», me refiero a que este grupo es el que elige, en los hechos, a través de algoritmos y del uso de bots, quiénes son las personas que tendrán derecho a tener visibilidad en dichas plataformas, porque estén autorizadas a tenerla, y no a que cada youtuber sea cómplice de esto, y sin menoscabo de que haya auténticos youtubers que logren en verdad visibilidad por sus legítimos medios.
Los perfiles con más seguidores en twitter y facebook y, en menor medida, instagram y youtube, son controlados por ellos y una vasta mayoría de ellos son producidos con inteligencia artificial (especialmente en twitter y facebook).
Lo que ocurre es que los medios electrónicos actuales son las redes sociales y tiene sentido de que así sea.
Se trata, en suma, de perfiles falsos que tienen por finalidad imponer una manera de pensar y una cultura. En estos perfiles se publican textos que son plagio de mis textos y de mis ideas y en los cuales se imita la estructura de mi personalidad. Se imitan mis interacciones en las redes, se roban mis ideas, mis textos, mis gustos o aquello a lo que, en resumen, he dado por denominar la actitud intelectual de un individuo.
Por otro lado, tienen control del periodismo y sus editoriales. Controlan a los periodistas, así como controlan a los medios de comunicación.
Hay una fracción importante de perfiles en twitter y más recientemente facebook, dedicados a plagiar mi obra, la mayoría de los cuales son atribuidos a mujeres, con excepciones. Por otra parte, la mayoría de los perfiles que ahora tanto twitter como facebook recomiendan a los usuarios de manera insistente —seguro todo mundo se ha topado con alguna de dichas recomendaciones— son perfiles que están plagiando flagrantemente mis letras. Hay toda una operación propagandística y de acoso psicológico para plagiar mi obra. Son miles y miles de cuentas las que se dedican a eso y miles y miles de perfiles falsos en redes sociales los que deforman la realidad y forman parte de dicha operación. Ojo, sin exclusión de que haya varios perfiles que sí son reales.
En este punto es importante mencionar que el órgano propagandístico por antonomasia que dirige el intelectual Enrique Krauze se ha convertido en un repositorio de plagios de mis escritos, al igual que el diario Milenio, El Universal o El País. La diferencia que hay entre lo que se publicaba allí antes de 2012 y 2013 (que es cuando se dio a leer mi texto crítico a Enrique Krauze (texto que escribí sobre un «texto» de Enrique Krauze) y cuando la plagiadora tuvo conocimiento de mi blog (2012)) no puede ser más obvia. Por lo cual, es conveniente tomar en cuenta que dicha publicación es la publicación semanal principal que dirigen estos personajes y, la cual, no solo es un semillero de parte del pensamiento más reaccionario que se produce en Latinoamérica, sino un lugar desde el que se organizan golpes de estado específicos contra países enteros alrededor del globo; en especial, gobiernos latinoamericanos que no se han ceñido al mandato ideológico que las élites occidentales tienen destinado para ellos, y que han logrado imponer alrededor del mundo, (y que) son y han sido blanco de ataques brutales desde estos pasquines de nula calidad intelectual como literaria.
No otra función tiene ese órgano y no es más que un órgano ideológico que tiene nada que ver con la cultura y el arte.
La función de letras libres es una función ideológica y de desideologización y despolitización de las clases populares, pero, sobre todo, de las clases medias, en el marco de una guerra de manipulación contra la población que está muy lejos de significar bienestar para la sociedad y mucho menos, de significar un medio para la autosublimación.
Hoy por hoy, se dedican a publicar plagios de mis textos y de mi actividad literaria sin ningún tipo de disimulo, además de ser un claro bastión ideológico de la derecha liberal y de la derecha latinoamericana más radical.
Letras libres es, hoy en día, una usina de plagios de mis textos y es, por supuesto, una usina del liberalismo. El plagio a mi literatura es asqueroso y es flagrante. Es el robo más descarado nunca antes perpetrado sobre literatura alguna de cualquier autor desconocido en México o en el mundo, como en mi caso, y, para hacerlo efectivo, utilizan los recursos ya mencionados, así como algoritmos de inteligencia artificial que permiten automatizar el robo de producción literaria.
Nada es real con estos personajes, todo es mentira.
Este golpe, como es posible rastrear a través de la historia reciente de México, incluiría el sabotaje del primer intento del actual mandatario de México por ocupar la presidencia del país, por allá, en 2006, y al que todos conocemos, de manera austera, con el nombre de fraude electoral de 2006, por solo citar un ejemplo.
De ahí, concretamente, y a partir de haber escrito un texto crítico a una publicación de enrique krauze o a una publicación que enrique krauze habría realizado contra Hugo Chávez, comenzó un acoso sistematizado y grupal [acoso grupal], en contra de mi persona, que incluyó —e incluye—, a varios elementos del escenario público mexicano; es decir, a un considerable grupo de psicópatas, que se dedican a escribir para plagiar mis letras, a acosarme, e invisibilizarme en las redes, cuya historia pueden leer un poco mejor aquí, https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2019/07/listado-exhaustivo.html.
No lo puedo asegurar, pero colijo que el perfil de la persona de letroactivos que plagia mis textos es uno de los miembros de dicho grupo.
Este texto de mi autoría que menciono (el texto crítico a un texto de enrique krauze) lo dio a conocer una tuitera en la red social twitter, dándoselo a leer al mencionado individuo, quien habría prometido que lo leería, para después mentir, vilmente, e inventar que no había emitido comentario alguno porque yo lo había bloqueado. Por supuesto, jamás lo bloqueé.
Lo que sí en cambio aconteció es que Enrique Krauze utilizó mis críticas para corregir su texto sin jamás mencionarme. También, a partir de ese momento, la revista “cultural” letras libres cambió por completo su línea editorial, tornándose más crítica contra el liberalismo (supuestamente) y aglutinando, desde ese entonces, montón de plagios a mis textos: no solo los que se aglutinan en mi blog personal, La ciudad de Eleutheria, sino, los textos que publico en mis perfiles en Facebook, Twitter, Tumblr, etcétera, que son del orden de centenares, en mis debates en blogspot y hasta mis tuits y, lo más grave, textos privados y personales, que jamás publiqué, y que vivían anidados en mi disco duro, que hackearon de mi computadora y que usan impunemente (ojo, aunque yo no pueda demostrar que hackearon mi computadora, puedo asegurar que es real y que siguen espiándome de algún modo), ya que es evidente que esta gente hackeó de mis equipos informáticos y correos electrónicos sucede sin ningún tipo de reserva y que desde entonces mantienen un monitoreo permanente de todas las actividades que realizo en las redes, siendo obvio que saben todo acerca de mi vida, que conocen toda la actividad que se lleva a cabo en mis correos electrónicos, que leen mis Whats, mis inbox, mis mensajes privados, y en general, todo lo que yo escriba y produzca en cada uno de mis positivos electrónicos, de modo que hasta plagian los cientos de borradores que produzco alrededor de algún texto que escriba, por ejemplo, de los tuits que publico y de las humildes publicaciones que posteo en mi perfil en Facebook que esté usando en ese momento.
Por cierto, este giro «crítico» que se dio en la revista letras libres (?), en realidad fue un remedo del trabajo crítico que yo misma había realizado en el texto sobre enrique krauze y del trabajo crítico en general, que había escrito para mi blog, para mi cuenta facebook y en textos que envié por mi correo electrónico, al cual hackearon, así como en textos que escribí para la maestría, que también hackearon de mi computadora.
En general, esta gente usa mi intelecto y mi pensamiento para publicar y fabricar mentiras, además de plagios deliberados.
Estas personas (puedo espcular), también espían mis telecomunicaciones, de manera que lo que hablo en mi vida privada aparece atribuido a diferentes perfiles en las redes o aparece como parte de los relatos que divulgan las “escritoras” que están plagiándome.
Es muy común que yo lea alguna frase que yo haya dicho en mi vida privada con mis allegados en alguno de tales perfiles que aparezca atribuida a la persona detrás del perfil. El problema es que no ocurre con una sola frase aislada, sino con casi todo lo que hablo y sale de mi boca dentro de mi casa. Y también es común (aunque esto ya es más reciente) que utilicen el material que produzco académciamente dentro de mis estudios.
Tienen intervenidos mi tablet, mi teléfono y mi computadora además de mis correos electrónicos y, de este espionaje que realizan, no solo derivan plagios de mis escritos, sino que roban los temas de mi interés, los temas que estén atrayéndome en un punto en particular en el tiempo, y se apropian incluso de los asuntos públicos que estén captando mi atención en ese momento, y, en general, utilizan, depredan y agotan cada cosa que yo escriba, diga o piense y cada proyecto que me interese en Internet.
También sospecho que están utilizando inteligencias artificiales para crear decenas de perfiles en facebook y en twitter, pues la cantidad ingente de publicaciones que están plagiando mis letras en dichos lugares es descomunal, y esto solo lo podrían realizar si se contase con muchas personas (en lugar de una sola), de manera automatizada. Tampoco lo lograría un solo grupo de personas por sí mismas si no tuvieran, puntualmente, la ayuda de alguien, puesto que para generar de forma sistematizada tantos bots, libros, artículos, publicaciones y perfiles falsos, se necesitaría de métodos computarizados especializados para lograrlo, como es el caso concreto de los métodos cada vez más comunes que nos proporciona la inteligencia artificial a través de sus algoritmos, los cuales permiten lidiar con el lenguaje natural de los seres humanos de modo más o menos eficiente.
Por lo que conjeturo que estas personas trabajan para las granjas de bots que publican desde Mèxico, Colombia, Argentina y España que ya había denunciado Maduro y las cuales seguramente trabajan para gente como Milei, Daniel Noboa, Nayib Bukele, Lilly Téllez, José María Aznar y toda la derecha latinoamericana.
Adicionalmente, tienen acceso a mi tablet, acceso a mi teléfono celular y acceso a mi computadora y pueden ver lo que yo esté escribiendo dentro de tales dispositivos, en tiempo real, a la hora que sea. Por lo tanto, saben instantáneamente todo lo que pienso y todo lo que llama mi atención en un momento en particular y lo utilizan con sus propósitos fraudulentos, y si bien el poder que han acumulado a lo largo de las décadas en el mundo cultural, es parte de lo que permite vulgarizar y desingularizar mi literatura, lo cierto es que, el hecho de que yo sea una escritora de textos completamente desconocida, es parte de lo que permite que realicen estos actos ilícitos con completa impunidad.
Es evidente que están automatizándolo todo y que en esa automatización se están utilizando el grueso de mis textos y toda mi obra. Se trata del robo literario más grande que se haya perpetrado jamás contra persona alguna en nuestra época y del engaño más vil contra la población.
En general, se trata de una estafa.
En mis perfiles en twitter y en facebook me he dedicado los últimos años a realizar denuncias en contra de algunas de las cuentas que están plagiando mis escritos y que están acosándome, pero solo representan una mínima fracción de todo el plagio y todo el acoso que he detectado, ya que dichas cuentas se contabilizan en centenares, e incluso millares, y es materialmente imposible que yo sola, desde mi computadora y con los recursos que yo tengo pueda denunciar todas estas cuentas y pueda realizar los reportes pertinentes. Reportes que en el caso de Twitter y Facebook son ignorados olímpicamente.
Así, pasé de ser acosada por una sola persona, estúpida e ignorante, a ser acosada, por un grupo de personas, estúpidas e ignorantes, el cual coincide, según mis deducciones, adicionalmente, con los hacedores, por un lado, de la Operación Berlín en México y, por el otro, con los hacedores del #MeToo mexicano que llevó a la muerte a Armando Vega Gil, además de trabajar para Milei y otros figurines de la derecha neoliberal latinoamericana.
Aquí detallo lo siguiente. Por medio de un enunciado anónimo y falso presentado en forma de denuncia, mataron a Armando Vega Gil; hecho que no es radical, dado el estado emocional, mental y psicológico, en el que, en general, Armando Vega Gil se hallaba.
El enunciado falso que se presentó, por otra parte, estuvo basado en varios de mis textos y, concretamente, en correos electrónicos personales que se encontraban en mi caja de correos (me refiero a la escritura), por lo cual puedo decir, con conocimiento de causa, que fue un acto completamente falso y montado. Es decir, el acto por el que mataron a Armando Vega Gil fue un acto cobarde. Un acto cobarde perpetrado por una bola de estúpidas cretinas que se dedican a plagiar mis textos y a robar mis escritos, para producir sus denuncias falsas, individuas que, además de pusilánimes, acosan a la gente y la lastiman.
Ahora bien, aquí viene lo «extraño», pues revisando recientemente el perfil de Twitter de Armando Vega Gil, pude llegar a la conclusión de que era una persona de izquierdas y, más incómodo, un hombre que simpatizaba con las causas del obradorismo, por lo cual no resultaría gratuito que lo hayan elegido como blanco para realizar sus denuncias por sus relaciones con la izquierda, pues, si se observa, en estas denuncias casi siempre se esconde un propósito mayor, el cual consiste, regularmente, en ensuciar a gente cercana a algún proyecto político o a algún político al que se quiere ensuciar o cuya reputación desea mancharse, por pertenecer a la izquierda.
Si aunado a esto tomamos en cuenta que estas individuas son miembros plenos de la derecha latinoamericana y que la derecha latinoamericana odia a amlo y al obradorismo, entonces queda claro que se trató de un móvil político en el que utilizaron mi literatura para llevar a Armando Vega Gil al suicidio para, por asociación, manchar a AMLO y al movimiento de izquierdas en México.
Ahora bien, debo subrayar muy tajantemente que en las acusaciones en las que Armando Vega Gil era calumniado (específicamente en las publicadas en twitter, a través del perfil de #MeTo) pude ver con toda claridad que se trataba de acusaciones en donde era palpable la huella de mi escritura, llegando incluso a imitar estas personas correos electrónicos específicos personales, para componer sus denuncias y pronunciamientos falsos contra Vega Gil. Había una imitación clara de mi forma de escribir.
Por ejemplo (aunque refiriéndome a un tipo de textos distinto), yo escribí una crítica que no publiqué, sobre lo que le habían hecho estos grupos del #metoo a Vega Gil en estas denuncias (aunque esto fue unos días o semanas después) y, después, cuando se suicidó, la cuenta del #MeToo mexicano en cuestión utilizó todas mis críticas y señalamientos para corregir sus posturas e intentar exculparse y, como repito, esto fue posible gracias a que tienen intervenidos todos mis equipos electrónicos. Por lo cual, por lo demás, no me extraña que le haya ocurrido esto a Armando Vega Gil. Lo calumniaron por completo, estaba deprimido y lo orillaron a suicidarse. En particular, casi estoy segura de que la mujer de letroactivos que plagia mis textos, es una de las principales hacedoras y participante de este drama trágico que le cortó la vida a Vega Gil y también creo que no actuó sola, sino acompañada de algunas otras mujeres enfermas a su alrededor. Aunque, por supuesto, esto es algo que no puedo comprobar y que se basa solo en el hecho de que en esas cuentas se cometieron los mismos tipos de plagios que esta individua amoral ha cometido con mis textos.
Algo hay sin embargo que vale mencionar: que es el hecho de que se acusó a una mujer de nombre almaraz, o algo así, de ser la individua detrás de la cuenta de Twitter de #MeToo, lo cual es un punto muy importante por dos cosas: 1) Esta mujer me había seguido en mi perfil @theriako en 2013 (dándole yo followback en ese entonces sin imaginar que me seguía para acosarme) para dirigir una acoso bastante agresivo contra mí y a quien di de baja, de inmediato, a los pocos meses, precisamente por parecerme una mujer violenta y estúpida y porque estaba acosándome, principalmente y 2) Se trata de una individua que, al parecer (entiendo), suele publicar en los mismos círculos publicacionales en donde publica la tipa principal que me acosa y a quien ya he mencionado. Lo cual demuestra, como he especulado, que se trata de un mismo grupo estúpido de la derecha latinoamericana el que está detrás de la muerte de Armando Vega Gil (por acción u omisión) y que, al parecer sería, también, el que está detrás del acoso selectivo que padezco, aunque, eso sí, es algo que no puedo confirmar en ninguna forma, y que solo lo menciono como evidencia pública que señala lo violentas y agresivas que son las bandas de la derecha latinoamericana.
Puedo asegurarles, en este punto, que la denuncia contra Armando Vega Gil fue una denuncia falsa que estuvo basada en mis escritos y, supongo, en experiencias de otras personas. Puedo asegurarles que la acusación que lanzaron contra él, fue una invención. Puedo asegurarles, además, que es una injusticia que haya ocurrido esto y puedo asegurarles que las personas que creyeron en tales mentiras son materia manipulable y estúpida.
Esta acusación parece simple y hecha a la ligera, yo lo sé, sin embargo, les prometo que no lo es.
Es una acusación de importancia. ¿Por qué? Por todo lo que ello implica. Implica, por ejemplo, que habrían llevado a un hombre que se encontraba en la plenitud de la vida al suicidio y que habrían logrado deprimirlo y desmoralizarlo sobre la base de una mentira absurda que difundieron y viralizaron a través de una red social, sin que nunca se comprobaran las acusaciones, pero actuando en las mismas como si fueran jueces de nuestra sociedad.
Sobre este hecho, escribí de inmediato un pronunciamiento cuando ocurrió el suceso, que jamás publiqué, pero al que las acosadoras y plagiadoras del #MeToo mexicano tomaron en cuenta puntualmente para copiarlo y plagiarlo, ya que rectificaron de inmediato sus posiciones tomando en cuenta cada una de mis críticas, como ya dije, lo cual significaba para mí, como era evidente, que las acosadoras habían leído lo que había escrito en mi computadora, lo cual solo habría sido posible si hubieran tenido acceso a mi computadora, lo cual, a su vez, solo habría sido posible hackeándola, ya que es un texto que escribí para mí y que jamás publiqué. Lo cual, además, era corroborado, doblemente, cuando veía a estas mujeres sin escrúpulos escribir con mis letras en sus cuentas del #MeToo Y lo cual, finalmente, significa que han utilizado un software tipo pegasus para espiarme y hackearme.
Por otra parte, para lograrlo, orquestaron una intriga basada en una denuncia falsa que construyeron plagiando mis escritos.
Por lo tanto, el hecho estuvo basado en una intriga y en una argucia intelectualmente deshonesta. Y puede decirse que es uno de los hechos más amorales de mi época.
Se trató de un delito informático por cuanto utilizaron textos que hackearon de mi ordenador, y el solo hecho de que haya sido posible difamar a Armando Vega Gil sin que la gente sospechara, y ya ni siquiera cuestionara, habla, adicionalmente, de un estado de putrefacción que permea a nuestra sociedad de manera generalizada (y específicamente a la sociedad mexicana) y que se manifiesta en las redes claramente, el cual permite que cualquier persona malintencionada pueda tirar mentiras a diestra y siniestra, contra alguien inocente, sin rendir cuentas ante nadie.
Esta situación, no solo pone en aprietos a todos los usuarios de las redes, sino que vapulea a los ciberactivistas, y afecta a las gentes bienintencionadas que tienen intenciones benévolas y no trabajan para una ong que financia, tras bambalinas, el liberalismo o la extrema derecha —y que afecta a los cibernautas en general.
Al revisar los actos de estas personas malvadas en las redes, te das cuenta de que la vida de Internet está en crisis por cuanto el activismo de red de algunos grupos es una mentira y porque el liberalismo económico y el capitalismo en general, con sus tentáculos ideológicos anclados en la derecha latinoamericana, es quien está detrás. Cabría analizar cuál es el verdadero significado de unas redes sociales que se utilizan para hablar de política. Lo que sí es un hecho es que situación no debió pasar y no debimos permitirla y, sin embargo, ocurrió, como suelen ocurrir muchas cosas absurdas en México.
Para finalizar con este apartado, concluyo diciendo que todo el #MeToo mexicano y sus denuncias estuvieron montados sobre mis escritos.
Vi desfilar miles y miles de denuncias contra supuestos hombres acosadores que no eran otra cosa que un plagio a mis textos. Denuncias sin sustento, sin nombre, sin realidad, sin correlato empírico con la experiencia de nadie, generalizaciones burdas de hombres concretos que nada tienen que ver con nuestra realidad y cuyos actos no tienen por qué representar a las mayorías.
Mentiras, nada más que mentiras. Burdas, duras y resplandecientes mentiras.
Por otro lado, el plagio de mis letras y mi forma de escribir solo sirvió para desprestigiar a los hombres.
Como ya he mencionado en mis tuits, la asociación antinatural entre el macho patriarcal y el estado benefactor es de naturaleza muy burda, y es el arma de tipo simbólico e ideológico (una de tantas) que está utilizándose para la destrucción de los estados nacionales y soberanos. Arma que utilizan y exprimen los simpatizantes del liberalismo hasta el delirio, pero que también suscriben los miembros de la extrema derecha más radical.
Recuérdenlo: en la mente de estos psicópatas (el concepto) macho patriarcal equivale a estado, nación, soberanía. Es una burda manipulación ideológica que embrutece a la gente y que tiene por finalidad adoctrinarla. No tiene sustento en la realidad actual ni en la realidad histórica. Es un mito, una figuración sin fundamento. Por otro lado, es una herramienta psicológica, cultural e ideológica y forma parte del argot y del arsenal simbólico que se utiliza para adoctrinar a los más desvalidos.
Sin embargo, es importante tomar en cuenta lo siguiente: si bien he mencionado dos operaciones concretas en las redes que han sido operadas y orquestadas por estos individuos, la realidad es que el grupo como tal incluye a muchísimos más miembros, la mayoría de los cuales son militantes férreos de la derecha liberal latinoamericana, principalmente, y de la extrema derecha latinoamericana, en menor grado. Desde esta perspectiva, puedo mencionar a grupo Televisa, a Enrique Krauze, a grupo Coppel, a los liberales peruanos que se aglutinan alrededor de Mario Vargas Llosa, a la extrema derecha que se asienta en Miami y tiene y mantiene relaciones estrechas con personajes tan turbios como María Corina Machado y toda la derecha dura de Miami y los golpistas de Venezuela, a la extrema derecha en Argentina y a sus agoreros del libre mercado, a la derecha sin rumbo colombiana, a la derecha liberal española que se aglutina en podemos y que se disfraza de izquierda pero que también golpea a través de VOX como extrema derecha, a grupúsculos aislados en Guatemala o en otros países latinoamericanos con una menor oposición al liberalismo.
Por no hablar de la extrema derecha, que tradicionalmente siempre ha sido brutalmente violenta de forma descarada y sin escrúpulos.
No se olvide, además, que las dos operaciones que acabo de mencionar (la operación Berlín y el #MeToo mexicano) son dos operaciones en las que sospecho que están detrás el mismo grupo de personas que me plagian y acosan y al que pertenece la acosadora mencionada párrafos más arriba. Cosas que, repito, solo puedo colegir, pero no puedo demostrar de forma inequívoca.
Ahora bien, si bien, hasta aquí, esta historia ya parece (ser) en suficiencia tétrica y retorcida (o lo suficientemente tétrica al menos), lo cierto es que esta historia está lejos de concluir, y no solo soy acosada todos los días en cualquier red social en la que me aparezca, llámese twitter, facebook, youtube o como se llame, sino que han utilizado mis escritos —y están utilizándose mis escritos—, para automatizar la existencia de miles de cuentas falsas en las redes, todos los días, lo cual incluye a la red amlo, manejada por la derecha latinoamericana y otras muchas granjas de bots, las cuales también usan y derivan contenidos de mis escritos, para tuitear para la izquierda, la derecha o el centro, perfiles falsos de usuarios en facebook y en twitter, publicaciones propagandísticas de cortes feministas, además de estar generándose actualmente, hoy por hoy, literatura apócrifa en los ámbitos académicos y culturales, para borrarme para siempre de la faz de la tierra del mundo literario.
Pero, ojo, el feminsmo solo es una de sus manifestaciones, puesto que también aparece de manera deliberada en los textos más característicos de la derecha conservadora.
Y, como ya dije, además de haber una intención por instrumentar el plagio deliberado de mis letras, estas inteligencias artificiales también usan los textos de otras personas.
Insisto, como si alguna vez me hubiera interesado a mí pertenecer a ese mundo, o como si no me hubiera sentido ajena siempre al mismo.
En fin, la historia es larga y en una sola entrada es imposible contarla; sin embargo, sí es un hecho que he ido contándola paulatinamente, de forma fragmentaria en mis diferentes espacios, a los que cualquiera puede acudir para corroborarla a través de este enlace, https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/p/los-textos-y-la-poesia-de-eleutheria.html, y en los que cualquiera puede comprobar los plagios y el acoso que estoy mencionando.
Aquí, por último, quiero ser muy clara. He encontrado decenas de artículos académicos generalmente atribuidos a feministas o a promotores de la ideología liberal o de ultraderecha, que están plagiando, sin ninguna clase de disimulo textos que hoy por hoy están en mi computadora que datan de hace muchísimos años y que escribí incluso para la maestría en México, o en forma de correo. Textos antiquísimos que yo sé que escribí, y no tan antiquísimos, que de la manera más sucia, burda y cochina esta gente está utilizando, robando e instrumentalizando. De la misma manera que utilizan mis tuits, mis publicaciones en Facebook y los ensayos de la maestría en Estados Unidos. Es decir, mientras yo escribía análisis de textos que leía, en forma original, estos tipos plagiaban (es mi impresión), en tiempo real, o manipulaban, todo lo que yo iba dilucidando.
Como en el caso específico de Atayde Acosta, que inventó que la plagiaron plagiando una denuncia de plagio que yo hice contra lo que supongo que son sus correligionarios, y es una absoluta plagiadora de mis textos, cargándose para ello (es decir, para elaborar dicha denuncia) mi texto sobre Remedios Varo que escribí en 2019 y sobre el cual ella se basó para publicar, plagiándolo, una denuncia falsa (por plagio) mucho tiempo después, que habría de publicar en una página en Internet con fecha falsa de 2018. Sí, claro: falseando la fecha y copiando mis propias denuncias por plagio. Es decir ella plagió un texto mío para acusar de plagió a alguien más (o, inversamente, acusó de plagió a alguien más a la vez que plagiaba en esa acusación un texto mío en el que yo acusaba de plagio) y presentarse así como una víctima de un acto deshonesto, que en realidad, ella cometía, porque, además, a la persona que acusaba en su texto, parece ser como alguien inexistente, o una cuenta fantasma o perfil falso para tener nada más el pretexto de plagiar mi acusación por plagio, plagiándola, y adulterando la fecha de publicación de la misma para hacer creer que su texto acusatorio que plagiaba al mío (en realidad, plagiaba a varios míos) era anterior al mío, aunque era y es posterior, por solo mencionar un ejemplo de porquería y maldad que inunda las mentes y corazones de estas personas y que demuestra su modo de trabajar sucio y enfermizo.
De este tamaño es la amoralidad de estas personas. Misma cosa que puede decirse, por poner otro ejemplo, entre los innumerables ejemplos que podría citar, de un texto dedicado al arte de avelina lésper, el cual no es más que un vil plagio de mi texto El Arte de 2012 (https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2012/07/el-arte.html), pero el cual ella publica tramposamente, de forma apócrifa y prefechada, con fecha de 2011 en Replicante (medio cultural de letras libres) para acreditarse mis ideas y mi escritura, y que refuerza con una publicación que otra escritora, también plagiaria, publica, aunque en otra página, robando sobre mi texto El Arte también, que constituye, un continuum, sin duda alguna, de porquería, y otro texto apócrifo, al que le quieren dar fecha de abril de 2012, para situarlo unos meses antes de mi texto El Arte. Una porquería absoluta que yo sé y ellos saben. Es decir, se publicaron tres textos apócrifos (con fecha adulterada) que plagian mi texto El arte y que tuvieron que adulterar para ocultar el hecho de que están plagiándome y poder robarse mi literatura. Tres textos bazofia para invisibilizar un texto que consideran disruptor y que no saben cómo destrozar. No pongo los enlaces, porque son muchos textos y tengo que buscarlos, pero, más que poner los enlaces, trataré de dejar aquí, screenshots de dichos textos a la brevedad. Por lo pronto, se puede cotejar en este enlace el plagio que avelina lésper hace de mi texto Nuevos Inmortales (https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2011/03/nuevos-inmortales.html): con lo que queda claro que ya es costumbre de esta señora adocenada plagiarse mis escritos: https://medium.com/@Scarbo__/el-plagio-de-avelina-l%C3%A9sper-a-nuevos-inmortales-7087e1850476 Por cierto, Nuevos Inmortales es un texto que han plagiado una y otra vez, varias de las escritoras falsas que ya he señalado y las cuales pertenecen a este mismo círculo cooltural que menciono.
Y ejemplos como estos podría citar miles. Como el de afinogenova, dolia estévez, una nueva plagiadora que se llama Liu Sivaya (contratada por los oligarcas del liberalismo, sin duda alguna etcétera, etcétera).
Los plagios incluyen, para variar, a varias plagiadoras, entre las que cabe mencionar a, Lilly Téllez, Nestora Salgado, Patricia Navidad, Juncal Solano, Kenya Gascón, la miss Sofía Aragón, Avelina Lesper, Laura Lecuona, Cintia Hijar, Andrea García-Junco, Isabel Mollado, Estefanía Vela Barba, Sandra Barba, Karina Almaraz, Andrea Maturana, Rosario Loperena, Sara Uribe, Sayak Valencia, Ramei Margerit, Bárbara Hoyo, una señora que se hace llamar Violeta Vázquez-Roja y dice que es lingüista, lo cual es mentira, Gloria Álvarez, Tania Tagle, Meme Yamel, Antonella Marty, María Corina Machado, Myriam Rodríguez del Real, Siboney Flores, Alejandra Eme Uve, Luisa Emilia Rossi, Tayde Acosta, Abril Castro, «Escritora» Irene Vallejo que acabo de descubrir, Fernanda Melchor, Perla Schwartz, Luna Miguel, Ingrid Beck, Doctora Glass, Casilda Radrígáñez, más una lista larguísima que es imposible enumerar aquí; o a periodistas “connotadas” que roban flagrantemente mis temas, copian y plagian mis escritos y editorializan mis contenidos, como en los casos de Aline Duarte, la mencionada Liu Sivaya, Dolia Estévez, Helena Villar, Inna Afinogenova, Manuel Hernández Borbolla, Nancy Flores, Diego Razzarin, Viridiana Ríos, Ytzel Maya (descubierta apenas, en abril de 2025 y mencionada en esta actualización que hago del texto), Mame Yamel o más recientemente la falsa activista propaplestina que viajó en la flotilla y trabaja para el sionismo y otras individuas más que no tienen nada que ver con la ética profesional ni la verdad ni mucho menos con los movimientos de emancipación, ni izquierda verdadera, sino que son más bien simples sujetas y sujetos oportunistas, que están allí, puestas por algún magnate o filántropo del liberalismo o de la extrema derecha, para controlar el discurso de medios, o las narrativas admisibles, y quienes están plagiando mis textos para poder tener, no solo algo talentoso que decir (puesto que, de suyo, no lo tienen), sino para, como sospecho, invisibilizarme abiertamente, puesto que, como ya he dicho párrafos arriba, hay una Overton Window no solo de las temáticas y los temas admisibles, sino de las personas que pueden decirlas y gozar del título de ser radicales públicamente.
Ser una mujer de escuela pública que no goza de ningún nimbo de prestigio, no califica para pertenecer a esa Overton Window de personas admisibles además de connotadas, que desfilan bajo los auspicios del poder recibiendo premios y notoriedad. Ser una persona de escuela pública que critica sus fundamentos, te convierte, más bien, en el objeto del escarnio de personas anónimas e ignorantes en Twitter, o de ataques aleatorios de gente estúpida o bots que han sido contratados para asediarte, pero también te vuelve una persona francamente desarmada, endeble y vulnerable. Ser una persona de escuela pública, en los hechos, que no comulga con sus ideologías retorcidas, es un peligro en un mundo de estúpidos y de lisiados mentales, que se dedica a berrear y creer cualquier clase de tonterías que se publique en las redes. Suena exasperante, pero así es.
En cuanto a la publicación de libros apócrifos [es decir, libros que se publicaron recientemente, pero a los que falsean poniendo una fecha de publicación más antigua y que plagian mi obra] de los cuales tengo una lista muy grande, solo me limitaré a mencionar los libros apócrifos {recientemente publicados} de andrea maturana, perla schwartz, irene vallejo, casilda radrigáñez, y más recientemente una “escritora” daniela tarazona que se está robando mis textos y particularmente mis publicaciones en facebook a través de sus tuits. Pero, repito, son muchos más.
Repito, jamás hubo una escritora en México de nombre daniela tarazona que publicara con unas letras, que en realidad son mis letras —libros en los cuales roba mi obra—. Lo que hay en cambio es una guerra propagandística implementada a través de la cultura para embrutecer a la gente. En dicha guerra, entre otras cosas, se roba mi obra. Si esto se ha hecho con otras personas, lo desconozco, pero puedo asegurar que lo están haciendo conmigo y que están robándose mi obra y se la han robado ya. Y puedo decir que la están robando completa porque la hackearon de mi ordenador y porque soy una persona escribidora (es decir, alguien que escribe) completamente desconocida. Es decir, apócrifamente están adjudicándole mis letras a escritoras inexistentes. Están transándola. Además, también puedo decir que esto están haciéndolo de manera masificada (sospecho) con la ayuda de la inteligencia artificial.
También puedo asegurar que la cultura es un medio del nepliberalismo y de la agenda occidental (liberal o de extrema derecha) para el aturdimiento de masas. Pero esto, por supuesto, ya es demasiado y requerirá de otra ocasión para poder problematizarlo.
Muchas de estas mujeres, vale decir, se presentan, como abogadas de la izquierda, en muchos casos, pero donde nada puede estar más lejos de la verdad, puesto que son individuas prohijadas por la derecha latinoamericana y la derecha en general en Hispanoamérica [además de individuos, cabe decir], que no tienen otra función que imponer el feminismo (o el antifeminismo, si fuera necesario y como de hecho lo hacen) como ariete de la agenda occidental y controlar el mundo cultural de las mayorías y controlarlo para las mayorías. Aquí el problema, aclaro, no es el feminismo en sí, sino el uso del feminismo como medio para la imposición de una agenda más bien occidentalista.
Manejan periodistas, “escritoras”, influenciadores, así como decenas de decenas de cuentas falsas que representan a presuntas antropólogas, historiadoras, periodistas, psicólogas, politólogas, todas las cuales están robando mis escritos y todas las cuales son cuentas falsas manejadas por la derecha en Hispanoamérica, y la mayoría de las cuales, además, aunque con notables excepciones, abogan por la agenda de género.
Toda esta gente mimética imita aspectos de mi personalidad, habla de vivencias mías como si fueran propias y plagian claramente mis letras, me acosan adicionalmente, pues se dedican a seguirme en las redes y a darle like a mis tuits y retuits para que yo las descubra o para que yo me dé cuenta de que existen (o también aparecen como sugerencia en mi perfil, pues pagan ingentes cantidades de dinero para que tengan visibilidad); se la viven stalkeándome y jodiendo mi vida, pero sin nunca mencionarme. Se la viven plagiando toda mi obra literaria, pero sin mencionarme nunca ni mencionar el hecho de que esa obra es MÍA.
Roban mis temas, mis letras, mis autores, mis textos y aquello que yo llamo, la actitud intelectual.
Es, auténticamente, una situación digna de agobio.
Y, ojo, esto no quiere decir que no exista la izquierda verdadera. Existo, pero no son todas esas cuentas que tienen notoriedad y que plagian mis textos. Son en realidad cuentas reales, que no tienen muchos seguidores y cuyos textos son evidentemente propios por la forma artesanal que presentan y por su honestidad.
En conclusión y, para finalizar este escrito, además de las decenas de cuentas “verdaderas” manejadas por la derecha latinoamericana, es clara y nítida una cosa: esta gente está usando algoritmos de inteligencia artificial para procesar millones de cuentas falsas en las redes, en la mayoría de las cuales se están usando todos mis escritos para producir esos perfiles falsos y anodinos (además del lenguaje que colectivamente hemos escrito las personas y existen en forma de textos computacionalmente), con una sola finalidad, que es la manipulación ideológica de las mayorías.
Para finalizar, supongo que ellos plagian mis escritos por las críticas radicales que realicé contra el establishment en su momento, por un lado, pero también por las cualidades estéticas de mi escritura que, sin duda alguna, les gustan, cualidades que innegablemente encuentran en mis textos y que les parecen de utilidad en la labor de generar basura informacional, por su capacidad persuasiva, y propagandística en las redes.
En este punto, entre muchas de las razones por las que creo que plagian mis textos, además de la belleza estética, quiero mencionar una: lo hacen porque creen que les da caché, porque cuando estas personas se encontraron con mis textos por primera vez, les parecieron tan colosalmente hermosos, tan artísticamente bellos y tan únicos, tan dignos de una persona muy culta y que ama mucho el arte y quien muestra una sensibilidad única y desconocida para ellos, que ahora quieren repetirlo y decir lo mismo porque quieren verse así ante los demás, porque quieren dar la finta de que poseen la misma cultura y las mismas sensibilidad de la persona a la que plagian, aunque lo digan sin que realmente lo sientan, sin realmente haberlo vivido nunca, sin haberlo experimentado sobre todo, porque además son personas psicópatas y los psicópatas tienen una capacidad prácticamente nula para la abstracción y para producir el tipo de textos que yo produzco. Es decir, se trata de gente fanfarrona y estúpida, necia, vulgar e ignorante, que repiten y replican un texto para verse bien, de la misma manera que alguien desea verse bien ante el público, en una fiesta de noche, y se pone el abrigo más caro para lograrlo, o el vestido más lujoso o la joya más cara, porque desean quedar bien e impresionar, porque desean adoración (la misma adoración que ellos sienten por mis cosas y mis textos) porque no tienen otra cosa, más que lo efímero y lo externo del mundo, para navegar por la vida, pero que, de fondo, carecen de todo lo que importa y de la experiencia más intensa de la realidad, que es vivir. De la experiencia más vital que significa la vida que nos hace únicos e irrepetibles.
Entiendo que yo no debiera de decir esto de mi literatura, pero lo digo desde la objetividad y la despersonalización más profunda posible:
De no haber algo único en mi literatura no habrían hecho todo esto.
El plagio, por lo tanto (finalizo con esto), tienen un carácter utilitario, creo yo, y tiene la clara finalidad, por otro lado, de robarse mi literatura y de borrarme del mundo de las letras porque supongo que estos individuos es la gente más reaccionaria del mundo.
En tanto que del acoso puedo decir que es de carácter (mucho) más pasional y que es obvio que allí expresan su odio profundo hacia mi persona. Los textos de mi autoría plagiados les han servido para construir el falso relato emancipador llamado feminismo (y/o ultraderechismo), al cual instrumentalizan con el único fin de imponer la agenda occidental.
Como librepensadora y como persona de izquierda, aunque también como una persona que siempre estuvo comprometida con los procesos políticos que han ocurrido en México desde hace décadas, me veo en la necesidad de dejar este relato en este espacio con la findalidad de decir la verdad sobre lo que está sucediendo con mis textos, sea esta verdad una verdad cómoda o incómoda, ética o deontológica, molesta o inverosímil, o de cualquier otra cualidad que quepa imaginarse y se considere es pertinente para esta situación.
La escritura de este texto tiene la pretensión de llevar a cabo dicha tarea.
Gracias por leerme.
A continuación, dejo los enlaces a todos mis espacios en donde se verifica parte de lo que estoy diciendo; también, dejo el enlace adonde se observa el tipo de delitos que realizan estas personas y en donde menciono algunas de las cuentas que utilizan para acosarme, plagiarme y despedazar mis escritos, además de enajenar a las mayorías y mentirles.
Para el cotejo de los delitos, aquí: https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2019/07/listado-exhaustivo.html
Para el cotejo de los plagios, acá: https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/p/los-textos-y-la-poesia-de-eleutheria.html
Una versión resumida de este escrito, puede encontrarse aquí: https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/p/los-textos-y-la-poesia-de-eleutheria-ii.html
Cómo exactamente empezó todo esto, puede leerse en este espacio: https://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2019/06/respuesta-la-pregunta-eres-un-personaje.html
El párrafo sobre el plagio a mi obra por parte de la individua de nombre tarazona, se incluyó el 1 de noviembre de 2022. LU, 22-12-2022. LU, 27-12-2022. LU, 19-01-2023. LU, 25-01-2023. LU, 10-08-2023. LU, 12-18-2023 (LU, 18-12-2023). LU, 27-08-2024. LU, 16-04-2025; LU 5-01-26.